Jutta y Friedrich -Wilhelm, dos ciudadanos alemanes, acaban de interponer una demanda a un gallo llamado “Magda” debido a que, desde hace tiempo, no los deja descansar con su canto.
“Empieza a las 8:00 de la mañana y termina al atardecer. Canta entre 100 y 200 veces al día. Es insoportable”, explicó Friedric.
La pareja señaló que desde el 2019 que llegaron a vivir al vecindario, el gallo canta a todas horas sin que su dueño haga algo.
En el 2020 decidieron poner la primera demanda, luego en el 2021 y por último, nuevamente hace unas semanas. Pero en esta ocasión, la pareja deberá demostrar que efectivamente el cantar provoca contaminación auditiva.
Jutta y Friedrich han argumentado que el sonido que produce el gallo llega a un volumen de 100 decibelios.
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