México— Aunque beber es una práctica social común y milenaria, la evidencia científica más reciente señala que incluso el consumo moderado puede ser más perjudicial de lo que pensamos, especialmente para las mujeres, los adultos mayores y quienes buscan un descanso reparador.
Una práctica cotidiana: brindar con amigos, disfrutar de una copa de vino con la cena o cerrar el día con una cerveza, son costumbres que resultan satisfactorias, especialmente durante las fiestas. Pero ¿alguna vez te has preguntado qué tanto le afecta al cuerpo esa cerveza, copa de vino o tequila?
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Lo cierto es que cada vez hay más estudios que sugieren que el alcohol, incluso en cantidades moderadas, puede tener consecuencias importantes para la salud.
Según la revista National Geographic, en enero de 2025, el cirujano general de Estados Unidos, Vivek Murthy, pidió actualizar las etiquetas de las bebidas alcohólicas. ¿La razón? Hacer visible algo que muchos desconocen: el alcohol está relacionado directamente con varios tipos de cáncer. De hecho, afirmó que cerca de 100 mil casos de cáncer y 20 mil muertes al año en EU están vinculados al consumo de alcohol.
El alcohol es un carcinógeno reconocido
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya lo había advertido en 2023: no existe una cantidad segura de alcohol que se pueda consumir. Y es que este se encuentra en el grupo 1 de carcinógenos, junto con el tabaco o el asbesto, y está relacionado con cánceres en la boca, garganta, esófago, hígado, colon y mama.
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¿Es más riesgoso para las mujeres?
Un punto importante: los efectos del alcohol no son iguales para todos. Las mujeres, por ejemplo, son más susceptibles a sus efectos nocivos. Aun cuando beben lo mismo que un hombre, su cuerpo lo procesa de forma diferente: tienen más grasa corporal, menos agua y menos enzimas para metabolizar el alcohol. Esto provoca que su nivel de alcohol en sangre sea más alto y permanezca más tiempo en su organismo. Además, una sola bebida diaria puede aumentar el riesgo de cáncer de mama en hasta un 9%.
También se ha observado un aumento preocupante en las muertes relacionadas con el alcohol en mujeres, así como efectos sobre la fertilidad y la menopausia.
La edad también es un factor, las resacas ‘pegan’ más
Con el paso de los años, todos —hombres y mujeres— perdemos agua corporal y nuestras enzimas metabolizadoras disminuyen. Esto significa que a los 60, una copa puede afectar más que cuando tenías 30. Además, el cerebro envejecido es más sensible al alcohol: puede alterar la coordinación, el equilibrio y aumentar el riesgo de caídas o accidentes.
Y si últimamente sientes que las resacas ‘pegan’ más fuerte, no estás solo. Investigaciones recientes muestran que nuestro cuerpo atraviesa dos momentos clave de envejecimiento: a los 44 y a los 60 años, con cambios moleculares que afectan incluso cómo procesamos el alcohol.
Beber antes de dormir, de viajar o para relajarte: ¿vale la pena?
Beber antes de acostarte puede parecer inofensivo, pero los científicos han demostrado que una sola copa puede alterar tu sueño. Aumenta tu frecuencia cardiaca, interrumpe la fase REM y puede provocar apnea o insomnio. Y si bebes en un vuelo largo, peor aún: agrava los efectos de la altitud, reduce el oxígeno en sangre y afecta la calidad del sueño.
¿Sientes ansiedad después de beber? Tiene explicación: el alcohol altera neurotransmisores relacionados con el bienestar y deja residuos tóxicos como el acetaldehído, que, aunque ya no estás ebrio, puede generar fatiga, náuseas y ansiedad al día siguiente.
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¿Buenas noticias? Sí: el cuerpo puede recuperarse
A pesar de todo, hay esperanza. Dejar de beber aunque sea por unas semanas puede tener beneficios inmediatos. El hígado, por ejemplo, tiene una capacidad regenerativa sorprendente. Las primeras tres etapas de enfermedad hepática por alcohol son reversibles si dejas de beber a tiempo.
Y si te animas a probar un ‘mes seco’ o cualquier otro periodo sin alcohol, verás beneficios como mejor sueño, piel más sana, energía renovada y hasta pérdida de peso.
Cada vez hay más opciones para quienes deciden hacer una pausa: cócteles sin alcohol más sabrosos, turismo sin bebidas alcohólicas y hasta un auge en la oferta de cervezas sin alcohol, esto debido a una creciente comunidad de personas que buscan convivir sin resacas ni riesgos.
RC
