Estados Unidos - Un análisis reciente de datos captados por el telescopio espacial James Webb reveló que más del 60 % de las galaxias observadas giran en dirección contraria a la Vía Láctea, una anomalía cósmica que ha dejado perpleja a la comunidad científica. La explicación más impactante hasta el momento: podríamos estar viviendo dentro de un agujero negro.
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Agujero negro es probable en nuestra galaxia
El descubrimiento fue realizado por el científico informático Lior Shamir, de la Universidad Estatal de Kansas, quien analizó 263 galaxias fotografiadas por el JWST. De acuerdo con su estudio, la mayoría de estas galaxias giran en el sentido opuesto al de nuestra galaxia, lo cual contradice los modelos actuales del universo.
Según los modelos del universo, se esperaba que el número de galaxias que giran en uno u otro sentido fuera casi igual. Sin embargo, los datos del JWST muestran una diferencia estadísticamente significativa.
“Una explicación posible es que el universo nació girando, lo cual encajaría con teorías como la cosmología de agujeros negros, que propone que todo el universo es en realidad el interior de un agujero negro”, explicó Shamir a Newsweek.
Esta hipótesis no es nueva. Desde los años 70 se ha sugerido que el universo podría tener características similares a las de un agujero negro, debido a su radio de Schwarzschild y su acelerada expansión, sin necesidad de apelar a la energía oscura.
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Otra posibilidad es que el sesgo de rotación observado se deba a un efecto óptico causado por el movimiento de la Tierra dentro de la Vía Láctea, que afecta el brillo de las galaxias por el efecto Doppler. Las galaxias que giran en sentido contrario parecen ligeramente más brillantes, lo que haría que se detecten con mayor frecuencia.
Este efecto implicaría que nuestras mediciones de distancia en el universo podrían estar sesgadas, lo cual abriría la puerta a una serie de nuevas interpretaciones sobre temas no resueltos en la cosmología, como:
- Por qué algunas galaxias parecen más antiguas que el propio universo
- Las discrepancias en la tasa de expansión del universo según diferentes métodos de medición.
Shamir ahora investiga si este patrón se intensifica con la distancia, lo que reforzaría la hipótesis del sesgo en nuestras observaciones astronómicas.
El Telescopio James Webb, que orbita a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, está diseñado para estudiar cada etapa del universo, desde el Big Bang hasta la formación de planetas como el nuestro.
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Este hallazgo podría forzar una revisión profunda de los modelos cosmológicos actuales y desafiar las bases mismas de cómo entendemos el espacio-tiempo.
