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La Gran Plaza, nada es para siempre…

El centro comercial que se comparó en 1991 con los grandes complejos de Nueva York, Londres, Beverly Hills… agoniza. Hoy miércoles 31 de julio cierra sus puertas una de las dos tiendas ancla que quedan: Fábricas de Francia
La Gran Plaza, nada es para siempre…

Lo anunciaron como el “Centro comercial que se consolida como el único de la región con las mejores firmas internacionales, nacionales y regionales”.

Su tienda ancla estaba en lugares como “En los grandes centros del mundo: Nueva York, Houston, Londres, Beverly Hills, Chicago, Ciudad de México”.

El 15 de noviembre de 1991, León recibió a la Gran Plaza con los brazos abiertos. Hoy, 27 años después, su tienda ancla, Salinas y Rocha, ya no está.

Intentaron un segundo aire con Fábricas de Francia pero desde septiembre de 2018 comenzaron los rumores de que dejaría el centro comercial.

Para mayo de 2019 las voces fueron más fuertes hasta que en junio de este mismo año el Puerto Liverpool, dueño de la marca, ratificaba que de los 256 almacenes con los que cuenta, de ellos 41 correspondientes a Fábricas de Francia, cerrarían por conversión de la marca.

En una de las cortinas metálicas cerradas y que eran acceso a la tienda hay un aviso impreso en una hoja de papel bond, en el cual se puede leer: “Estimado cliente, continuamos ofreciéndole el servicio por nuestro acceso de cosméticos”.

La única entrada abierta está custodiada por un elemento de seguridad que camina de aquí para allá. Hacia adentro, bajo una intensa luz color amarillento, se ve el vacío donde antes hubo estanterías de ropas, maniquíes, gente con bolsas en las manos, familias aprovechando los descuentos y recién casados haciendo su lista de regalos.

Pero antes de Fábricas de Francia quien se marchó fue Vip’s, los siguieron varios locales como joyerías, zapaterías, una academias de baile, jugueterías y boutiques.

El centro comercial cuya inversión en su momento fue de 210 mil millones de pesos y que se construyó en tiempo récord de ocho meses por Gerardo Gómez Orozco y Schafer Associates de Chicago Illinois luce sucio, una cosa es que esté en decadencia y otro diferente es que no se preocupen por su mantenimiento.

La gerencia lo sabe, por eso, además de oler la soledad que hay en los 50 mil metros cuadrados, esquivan las preguntas que cuestionan si habrá un plan de regeneración para rescatar su antigua gloria.

Pero la Gran Plaza es un enfermo en etapa terminal que vive de sus recuerdos, de aquella noche del 15 de noviembre de 1991 cuando sus principales accionistas como Roberto Plascencia Saldaña, Felipe Pablo y Luis Gerardo Martínez Treviño estaban entre los invitados de honor para la apertura de Salinas y Rocha.

Quienes siguen fieles son Cinépolis y McDonald’s que, con menos gente en sus filas, persisten en habitar un espacio que queda solo conforme avanzan los días.

McDonald’s abrió un 10 de diciembre de 1991. Capacitó a los jóvenes que iban a ofrecer los primeros paquetes de hamburguesas y conos de helados. Para pedir una hamburguesa doble con queso había que espera hasta una hora aún pero no importaba, lo que valía la pena era estar en el centro comercial la Gran Plaza y ser parte de la historia del León que se comparaba con Nueva York y Beverly Hills.

Hoy hay quien asegura que esta misma tienda McDonald’s es la única en el mundo que maneja número rojos. Así de triste.

En Cinépolis tampoco pueden cantar victoria y aunque hay películas que llaman la atención como “Spiderman, lejos de casa”, “Toy Story 4”o el “Rey León” en su versión actualizada no hay nadie haciendo fila ni en la taquilla y mucho menos en la dulcería.

Caminar por los pasillos de La Gran Plaza es leer los frecuentes anuncios de “Renta”, locales vacíos con algún tipo de inmobiliario olvidado a propósito y vendedores que soportan el paso del tiempo y se distraen con sus teléfonos celulares o buscan entre el piso un poco de paciencia.

A pesar de que tienen personal de seguridad hay muchas quejas de personas que denuncian que en el estacionamiento del lugar han abierto sus autos. La gerencia no ve, no escucha, no dice nada.

En estos pasillos muchos hicieron su primera cita romántica en el Vip’s, invitaron su primera hamburguesa con su primer sueldo o asistieron a su primera película como “Cabo de Miedo”, de Robert De Niro, bajo la dirección de Martin Scorsese estrenada en Estados Unidos, curiosamente un 15 de noviembre de 1991.

¿Quién terminó con la Gran Plaza?, ¿pasó de moda muy rápido?, ¿vivió sus tres meses de auge como todo local en León? En ella se cumple la máxima “porque nada es para siempre…”