Un claxon suena insistentemente, el autor del ruido es un conductor de un taxi verde que le reclama al auto que permanece inmóvil delante de él.
La marcha cotidiana en la López Mateos fue interrumpida por un nuevo semáforo, un rojo adicional e inesperado que le pinta otro stop al automovilista, la causa, el carril emergente ciclista, el cual exige una dosis de paciencia extra.
Polémico, con escasos tres días de existencia, los leoneses demuestran su aprobación o maldicen al carril bicicletero; el carril derecho de uno de los bulevares más transitados del municipio se transformó en una ciclovía improvisada, misma que hoy, despierta la rivalidad vial de León.
Página Central pedaleó por López Mateos
En medio de la lluvia de opiniones, Página Central se bajó de las orugas y abordó la bicicleta, con tantas opiniones, no hay como vivir la experiencia de pedalear por el eje leonés.
El sol veraniego le pone intensidad al trayecto, el viaje inicia en el cruce de López Mateos y Francisco Villa, justo ahí las piernas comienzan a hacer lo suyo.
La sincronización dispareja con el transitar de los autos requiere la total atención del ciclista, ese ser en dos ruedas que era rechazado del bulevar y que gracias a la contingencia sanitaria, hoy puede jactarse de contar con un carril exclusivo en cada sentido de la vialidad.
La travesía parece sencilla, pero el hecho de que los autos avancen, no implica el consentimiento para que el ciclista haga lo propio. ¡Aguas!, ahora los semáforos de la zona cuentan con un alto especial para quienes circulan en bicicleta.
Acostumbrados a regirse por su instinto y con aires audaces, los ciclistas que gusta de robarse el rojo de los semáforos y desafiar el sentido de las calles, se topan con elementos de Tránsito Municipal que les reprenden y exigen respetar el alto.
“Alto, atienda su luz por favor y avance hasta que el semáforo se lo permita”, es la indicación seca y directa para un ciclista que pecó de omiso y quiso burlar los 90 segundos de espera en el cruce con Malecón del Río. “Todavía no, espere su luz”, insiste el uniformado al ver al ciclista en su segundo intento fallido por arrancar.
El anunciado ambiente caótico del López Mateos céntrico se hace presente, más semáforos, entrada y salida de los estacionamientos, autos que invaden el carril emergente y peatones que hacen su lucha por atravesar cuando la prisa les permite, son parte de los obstáculos a librar.
Luego de rodar en más de tres de los seis kilómetros de carril emergente, llega el cruce con Miguel Alemán, ¡otra vez hay que aguantar minuto y medio!
La idea de evitar aglomeraciones al transporte público que avanza por este bulevar aún no cuaja, los continuos rojos dan la oportunidad de husmear en las orugas, camiones que van igual llenos y en todo el trayecto apenas coincidimos con una docena de ciclistas.
El paso por el Parque Hidalgo y luego el cruce con Insurgentes, también requieren de especial atención: paso de autos, gente que sale o llega a la T1 del IMSS y las gasolineras de la zona, implican tener los sentidos a mil por hora.
Página Central corta la transmisión por Facebook Live pocos metros antes de concluir el trayecto, 44 minutos después de iniciar la rodada, llegamos al bulevar Campestre, sanos y salvos.
Mientras, los impacientes al volante, continúan con su dispareja armonía de claxon, en el congestionado tramo céntrico del bulevar.
MEJZ*
