Dentro de las tradiciones turísticas y expresiones urbanas hay una distancia muy corta. Hoy, los tiempos de pandemia alcanzaron un árbol ubicado en los límites de la colonia Héroes de León, del que penden decenas de cubrebocas.
León ha adoptado costumbres turísticas como la parisina del puente de las Artes, al colocar un candado en el ‘Puente del Amor’, que en sus inicios tuvo un poco de auge y que se fue perdiendo con el paso de los años, hasta quedar prácticamente sepultada.
Hoy, más que sellar el amor a través un candado y tirar la llave al fondo de un desagüe en el Malecón del Río -que sólo luce con agua en tiempo de lluvia- la gente busca hacer visible la nueva normalidad.
Las mascarillas que mucha gente se niega a utilizar, y otros más que muestran su resistencia portándolas en la barbilla, de cubre cuello o simplemente se las colocan para librar filtros en el transporte público, hoy le dan vida a un mezquite que antes nadie volteaba a ver.
Los árboles de navidad adornados de esferas se fueron con las fiestas decembrinas, pero la pandemia del COVID-19 sigue vigente entre la gente, en las banquetas, en la basura y en ese árbol que no puede decidir si porta o no cubrebocas.
La gente que cruza por el bulevar Cañaveral, lo mira con asombro y hasta hace alarde del ingenio de los mexicanos.
Sin embargo, decenas de familias que esperan a las puertas del Hospital General Regional de León y el Hospital Móvil, ubicados a unos dos kilómetros de esa planta solitaria -que por cierto es una especie en peligro de extinción- aprendieron a la mala sobre la importancia de este artículo que hoy más que nunca debe ser parte del atuendo personal de los guanajuatenses.
En realidad, no es la primera vez que un árbol sirve de insignia para mostrar nuestras urbanidades, lo ha sido, por ejemplo, la famosa Jacaranda del chicle ubicada en Coyoacán, que a más de 20 años luce con bolitas multicolor.
Dentro de las tradiciones turísticas y expresiones urbanas hay una distancia muy corta: la comunicación.
Ahora sólo queda la esperanza que aún y cuando permanezca esta expresión urbana, el coronavirus se aleje lo más posible de nuestras vidas.
MEJZ*
