León, Guanajuato - El último censo realizado en León registró que en la ciudad hay alrededor de 750 mil árboles, por lo que, de acuerdo con expertos, faltarían más 4 millones 350 ejemplares en la ciudad.
Esta cifra se obtiene considerando que por habitante urbano debe haber al menos 3, y León cuenta con una población de cerca de 1 millón 750 mil personas.
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El déficit arbóreo urbano es abrumador, pues incluso si fuera de un árbol por habitante, el faltante sería de más de 950 mil árboles.
El cálculo es más del doble de los que contó el censo referido por Ricardo Ibelles, ambientalista líder de la Fundación de Rescate Arbóreo (Fura).
Aunque Ibelles no lo mencionó específicamente, el inventario al que se refiere fue el realizado por la Dirección de Medio Ambiente de León en 2020, que tuvo como objetivo determinar los servicios ecosistémicos y económicos que provee el arbolado urbano en la ciudad.
En total este inventario contabilizó más de 760 mil árboles de diferentes especies y se llevó a cabo con el software i-Tree ECO V 6.2, una herramienta digital desarrollada por el Servicio Forestal de los Estados Unidos.
Esta herramienta permite registrar los espacios arbolados de la mancha urbana, cuantificar y valorar los beneficios ambientales, y analizar la composición y estructura de las especies arbóreas de la ciudad, mediante muestras de parcelas.
La población arbórea estimada por este software en León fue de 760 mil 610 árboles, cifra que tendría un margen de error de apenas 5 %.
Y de acuerdo con el censo publicado ese mismo año, las principales especies presentes en el arbolado de León son los ficus, proposis e ipomea.
La cobertura arbórea en la plancha de concreto que es la ciudad no llega ni al 10 % de su extensión, pues apenas abarca el 7.7 % de la superficie urbana.
Árboles en la azotea, otra posibilidad de reforestar
Paseando por las calles de la colonia Panorama, llama la atención un edificio en construcción que en su azotea se levanta un cuarteto de árboles, algo muy inusual en un complejo habitacional, pues quizá algunos tengan plantas, arbustos o incluso jardines, pero árboles como tal, ciertamente es muy sui géneris.
Se trata de un complejo de departamentos, obra del arquitecto Mario Plasencia Sashida, según informó uno de los trabajadores de la obra, de nombre Diego, quien refirió que al arquitecto le gusta mucho trabajar con un concepto amigable con la naturaleza.
Incluso relató que muchos de los materiales que utiliza son reciclados, por ejemplo, la madera de cimbra con la que se colaron los muros de concreto, fue reutilizada para construir la cocina integral y algunos muebles.
El acabado es una especie de rústico elegante que deja ver ladrillos naturales y hojas de acero en muros y puertas.
De acuerdo con el trabajador, este no es el único trabajo del arquitecto en la ciudad, pues también es el autor de la Torre La Aduana.
Esta construcción se ubica sobre el bulevar Insurgentes, en la colonia Cumbres del Campestre, un complejo departamental que está construido con furgones de carga de ferrocarril.
Desde lo alto del edificio en la calle Cesáreo Boillot, casi esquina con Guillermo de Alba, no se puede observar ningún otro edificio que tenga árboles en su cima, tampoco viviendas con esta peculiaridad, por eso llama la atención ¿Es acaso el único edificio con esta característica?
Para consultar a alguien con más conocimiento en el tema, se hizo contacto con Ricardo Ibelles, presidente de la Fundación Rescate Arbóreo (Fura) A.C., y en efecto confirmó que al menos en sus registros no hay edificaciones rematadas con árboles.
Coincidió en que los jardines de azotea o incluso los jardines verticales son una usanza mucho más común, pues desde las abuelas que clavaban “botes chileros” en la pared para tener sus plantas a la mano, hasta las modernos muros de hidroponia, estos siempre han estado presentes.
Fura, trabajando por los árboles
Fura trabaja desde su creación, en agosto, en la preservación y cuidado de los árboles, así como en salvaguardar y fomentar la salud de los árboles urbanos.
Para el activista Ricardo Ibelles, la posibilidad de incluir arbolado en una construcción se puede dar desde dos momentos: la preexistencia del ejemplar y posterior a la construcción.
En el primer caso, es labor del arquitecto tomar en consideración la conservación del ejemplar en cuestión, adecuando los elementos arquitectónicos al ambiente del árbol.
En el segundo caso, lo que se debe considerar es que el árbol a plantar, con el tiempo no vaya a provocar daños en la estructura o elementos arquitectónicos del inmueble, si es que el espécimen va plantado en el suelo.
Si fuera el caso de que estuviera en un macetón, la recomendación es que se elija una especie adecuada para que no se estresen sus raíces al estar confinadas a un espacio tan pequeño, y esto cause su muerte.
A la sombra de un buen árbol
En cualquiera de los dos casos, poder incluir un árbol en una construcción significa beneficios ambientales tanto para la pieza como para sus habitantes y el entorno, refiere el especialista.
Uno de los principales beneficios es la generación de un microclima a la sombra del árbol y una disminución en la temperatura de hasta 5 ó 6 grados con respecto de un edificio sin arbolado.
El ambientalista consideró que todos podemos realizar acciones para favorecer el arbolado, desde acondicionar el jardín de casa hasta incidir en acciones dentro de la comunidad para cuidar los árboles que ya están plantados y que necesitan riego al menos una vez a la semana.
Lamentó que en todo el municipio no haya al menos un caso de éxito destacable en materia de infraestructura o desarrollo urbano amigable con el arbolado, lo cual atribuyó a la falta de educación ambiental en todos niveles, incluso en el profesional, donde, aunque hay quienes son ambientalmente conscientes, la mayoría no lo es.
A decir de Ibelles, las normas para cuidar, crecer y mejorar el arbolado urbano, existen, pero no son debidamente observadas por las dependencias competentes.
Y aunque sería bueno que hubiera incentivos para quienes favorezcan la conservación y crecimiento de zonas arboladas en sus desarrollos, sería suficiente comenzar por darle seguimiento al cumplimiento de las normas vigentes.
Lo importante no es solo plantar, sino regarlos
Ante la presente sequía y olas de calor, el ambientalista ha notado un incremento de interés en redes sociales por reforestar.
Dijo que, incluso, el número de peticiones de árboles y acciones o asesorías para reforestación se han disparado.
Sin embargo y aunque parece contradictorio, el presidente de la fundación asegura que ahora lo más importante no es plantar árboles, sino regar los árboles que ya están plantados y que tienen menos de dos años, para ayudarlos a que crezcan.
Lamenta, sin embargo, que la motivación de las personas con intenciones de reforestar se diluye cuando se les informa que no se trata de plantar, sino de cuidar los árboles por lo menos durante dos años, regarlos al menos una vez a la semana y estar pendientes de que no los ataquen plagas u otros males.
Agregó que tampoco se trata de plantar cualquier árbol sino los que son propios de la zona y adecuados para el clima y el suelo, información que puede obtenerse de diversas fuentes.
Una de ellas es la Paleta Vegetal para el Municipio de León Guanajuato, publicada por el gobierno local.
La Paleta Vegetal incluye 127 especies diferentes, y para cada una, ofrece información sobre sus características, como el tipo de follaje, la forma de la copa, el tipo de planta (árbol, arbusto, palma), su origen, tasa de crecimiento y tipo de raíz.
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Además, detalla la tolerancia de cada especie a condiciones como heladas, salinidad, plagas, enfermedades y sequías.
También proporciona datos sobre los requerimientos específicos de cada especie, como el clima, la luz, la altitud, la necesidad de agua y el tipo de suelo preferido, por lo que es una herramienta muy útil para quienes deseen cuidar uno o más árboles por al menos dos años.
*GG
