En pleno pico de la pandemia, con el país 'rojo' por alto riesgo de contagio de coronavirus, Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, dio el banderazo de arranque a uno de los ramos del Tren Maya Cancún-Izamal.
Esta obra ha sido considerada como la obra emblema de la administración del tabasqueño.
El tramo que inauguró consta de 257 kilómetros de extensión, que usará el derecho de vía del cuerpo norte de la autopista Cancún-Mérida.
“Es, como se ha dicho, una obra trascendente, histórica, empezando porque va a integrar a toda la región maya, del sureste de la República, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo”, declaró López Obrador.
Uno de los objetivos del Tren Maya es conectar sitios arqueológicos de la península, por lo que facilitará la movilidad de pasajeros de todos los pobladores, así como el transporte de mercancía.
Se estima una inversión de 27 mil millones de pesos y la constructora es ICA.
Hace cuatro días, el presidente anunció que en los eventos no habría más de 50 personas, por lo que pidió a los ciudadanos que no acudan para guardar la sana distancia y evitar más contagios.
“Ya no hay ampliación de presupuesto, no es de que hicimos mal los cálculos y necesitamos ampliación de presupuesto, es precio alzado, ya nos vamos de acuerdo a lo pactado, a lo convenido. Lo mismo en el tiempo”.
Rogelio Jiménez Pons, responsable del proyecto, aseguró que de acuerdo a informes de ONU Hábitat, más de 1 millón de personas podrán salir de la pobreza por el Tren Maya.
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