Ciudad de México - El Gobierno de Claudia Sheinbaum consolidó en su primer año la suma de las principales fuerzas sindicales que durante siete décadas fueron pilares del PRI.
No sólo se trata del SNTE, que informó el jueves que ya afilió a Morena a 1.2 millones de maestros, la mitad de sus 2 millones 500 mil docentes, sino de otros gremios históricos.
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Entre los sindicatos que ahora respaldan a la 4T están el de ferrocarrileros, que dirige Víctor Flores desde hace 31 años; el de petroleros, encabezado por Ricardo Aldana, quien heredó el cargo de Carlos Romero Deschamps; y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), de Marco Antonio García Ayala, líder priista desde 1985 y hoy aliado del oficialismo.
A estas corporaciones, antes priistas, se suman organizaciones afines a Morena como la CATEM, de Pedro Haces, y el sindicato minero, encabezado por Napoleón Gómez Urrutia.
Durante la celebración del 1 de mayo pasado, la Presidenta Sheinbaum sostuvo un encuentro con estos dirigentes sindicales.
En la mesa principal figuraron como invitados especiales los líderes de la CROC, Isaías González; del Congreso del Trabajo, Reyes Soberanis; del sindicato de telefonistas, Francisco Hernández Juárez; del SNTE, el senador Alfonso Cepeda; del sindicato de petroleros, Ricardo Aldana; y el secretario de Acción Política de la CTM, Juan Carlos Velasco Pérez.
A nombre de las organizaciones obreras, Reyes Soberanis agradeció a Sheinbaum la continuidad de la política laboral impulsada por AMLO, particularmente la recuperación salarial.
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Como en los tiempos del PRI, Morena ha entregado candidaturas plurinominales a dirigentes sindicales que han operado a favor del partido, como el propio Cepeda, los diputados Gómez Urrutia y Pedro Haces, así como Rafael Olivos, del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social.
En reciprocidad, los grupos sindicales se han convertido en operadores clave de las concentraciones masivas en el Zócalo en apoyo a la Presidenta.
El 5 de octubre y el 6 de diciembre del año pasado, los históricos líderes del sindicalismo “charro” movilizaron a miles de trabajadores para llenar la plaza durante los festejos del primer año de Gobierno de Sheinbaum y de los siete años de la Cuarta Transformación.
Los asistentes se disputaron espacios, compitieron por corear las porras más fuertes y desplegaron banderas en apoyo a la Mandataria.
Como en los años 70 y 80, reaparecieron lonas en edificios aledaños, banderines e incluso zepelines, elementos característicos del acarreo sindical en las concentraciones del Zócalo.
Este despliegue marcó una diferencia frente a las primeras movilizaciones, integradas únicamente por simpatizantes de Morena.
Pese al evidente acarreo y a las manifestaciones organizadas de respaldo gremial, la Presidenta Sheinbaum negó que su administración haya retomado el corporativismo sindical.
No obstante, los dirigentes sindicales han expresado en distintos momentos su apoyo a la política laboral del régimen, en particular al incremento del salario mínimo, que pasó de 88 pesos en 2018 a 315 pesos diarios en 2026.
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A ello se suman reformas que prohibieron el outsourcing, cambios al sistema de pensiones y al Infonavit, además de la promesa de reducir gradualmente la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales.
