El vicepresidente de la Federación de Colegios Particulares de León, Ernesto Pérez Castro, sostuvo que el regreso a clases depende de los protocolos sanitarios que dicte la Secretaría de Educación de Guanajuato y que aún no hay una estrategia sobre el regreso a clases, más allá de la aplicación de la vacuna a los docentes.
“Existen lugares del país en donde se están preparando de manera más clara, prácticamente he estado monitoreando diferentes medios y es común encontrar cómo van las rutas de otros estados, mientras que otros estados aún no dan a conocer cómo es su ruta oficial”.
Pérez Castro destacó que todavía hay cosas por preparar, no solo en términos sanitarios, sino también en estrategia académica, de infraestructura, de preparación de los docentes, así como la logística para el retorno a clases gradual y escalonado.
El experto en temas educativos puntualizó que, aunque hay ocho estados en semáforo verde, en muy pocos de ellos se están llevando a cabo actividades presenciales.
Incluso ya hay colegios privados, explicó, que están tomando la iniciativa para alistar el regreso a clases, pues se perdería tiempo en esperar a que el semáforo cambie a verde.
“La Unicef dice que México es de los países donde los niños han estado fuera de las escuelas más tiempo, el promedio a nivel global es de 90 días y en México ya llevan el doble casi 200 días, es un dato alarmante”, dijo Pérez.
El educador indicó que en ningún otro país se ha condicionado el regreso a clases con la vacunación, y que se requiere un compromiso social y de inversión, tanto del sistema público como del privado.
Ernesto Pérez dijo que los especialistas educativos e investigadores coinciden en que el impacto del confinamiento se va a acrecentar la brecha entre la población marginada y la de mayor privilegio económico.
“El impacto de la crisis no es igual en todos los niveles, por eso muchos investigadores consideran que es importante que el regreso a clases comience en las comunidades más marginadas”.
Lo preocupante para la Federación de Colegios Particulares es que el rezago educativo y el impacto en los procesos de socialización y convivencia no se aborda y no hay forma de medirlo.
“Va a pasar tiempo para que logremos medir el impacto, vamos a tardar algunos años para recuperarnos”, concluyó.
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