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Miedo y silencio, mudos testigos del multihomicidio en El Carrizalito

Un día después del ataque ocurrido en la comunidad de Irapuato, habitantes del lugar temen hablar sobre los hechos en donde ultimaron a cinco hombres
Miedo y silencio, mudos testigos del multihomicidio en El Carrizalito

Josefina fija su mirada en una mancha de cal ubicada a menos de cinco metros de distancia, la cual resalta con los rayos de sol de mediodía. Es el punto exacto en donde su sobrino cayó tendido después de que él y otras cuatro personas fueron asesinadas casi al mismo tiempo.

Se le quiebra la voz. Un día antes su sobrino, junto con otros cuatro o cinco amigos, estaba ahí, en el pedazo de tierra en donde yace la mancha de cal que le roba la atención y las lágrimas. No han pasado ni 24 horas del suceso.

Eran aproximadamente las 8 de la noche del miércoles 20 de abril cuando sujetos armados llegaron y dispararon sin piedad. Oficialmente la cifra es de cinco muertos y un lesionado.

Sentada en una piedra sobre la calle Morelos, de El Carrizalito, una comunidad rural a menos de 10 kilómetro del centro de Irapuato, Josefina no titubea cuando comparte que su ser querido no se metía con nadie.

“Venía diariamente una camioneta y se los llevaba a unos sembradíos de aquí cerca. Ellos se iban a trabajar al campo todos los días y llegaban ya después de las cinco de la tarde”, relata.

Su testimonio es corto, tiene miedo a hablar sobre el tema. Antes de concluir la plática, reconoce que la tragedia le ha generado una sensación de inseguridad e incertidumbre que le impide seguir con el relato.

“Yo creo que ya con eso que le dije está bien. La verdad sí tenemos miedo y más después de lo que pasó. Por eso casi nadie quiere hablar de esto, porque uno nunca sabe quién se va a dar cuenta de que hablamos de esto”.

Quieren patrullaje permanente

Por la misma calle, Ignacio detiene su bicicleta justo frente a la escena del crimen. Él no conocía a ninguna de las víctimas, vive en la misma comunidad, pero unas cuadras más adelante.

Añora los tiempos de tranquilidad. Los días de pasear de noche, sin miedo a la delincuencia, ya solo quedan en el recuerdo. Lo dice mientras varias patrullas de la Policía estatal pasan frente a él.

Un par de horas antes llegaron al municipio 300 elementos del Ejército Mexicano. Lo celebra, pero critica que, antes del multihomicidio, difícilmente se veía un convoy de patrullas como el que pasaba frente a él. Pide que los patrullajes sean permanentes

“Las patrullas no vienen, no dan recorrido y si vienen nada más pasan de pasada y ya no volvieron a venir y del aire, pues nada más pasan y dan la vuelta y ya no vuelven hasta el otro”.

Continúa con su camino cuando escucha el llanto de dos personas al fondo de un callejón en donde hay otras dos manchas de cal, sobre una de ellas está encendida una veladora.

Unas cintas amarillas, de las que se usan para delimitar el lugar de los hechos, están tiradas en el camino de terracería. Son el símbolo de que un día antes el luto llegó a hospedarse a El Carrizalito.

MEJZ*