La caída de la noche se ha convertido un riesgo para habitantes de comunidades rurales, aledañas a la carretera León - Cuerámaro, que laboran en fábricas de la mancha urbana, quienes han sido víctimas de asalto al bajar del transporte público.
Una de las personas que da testimonio de esta situación es María. A su hija ya le quitaron su quincena y un celular. Ocurrió, hace 15 días, cuando bajaba del camión que va con rumbo a La Sandía y no entra hasta San José del Refugio. Pasaban de 8 de la noche.}
"Trabajan en fábricas y ahorita que se hace muy pronto obscuro no alcanzan el camión hacia acá y se van en el de La Sandía, se bajan en San Judas y el trayecto es largo y es donde los asaltan", relata.Dolores cuenta que su esposo estuvo a punto de ser víctima. Hace poco más de un mes, fue interceptado por unos sujetos en moto. Para su suerte, iba pasando un conocido, quien lo auxilió y se lo llevó en su vehículo. Nadie sabe de donde son los asaltantes."Ya hemos platicado de eso entre algunos conocidos. Pero nadie sabemos quienes son los rateros. Estamos casi seguros de que no son de aquí del rancho. A mí se me hace que vienen desde León nada más a robarnos", comenta.Otro de los problemas los que se enfrentan esta y otras comunidades, como San Judas, es el consumo de drogas. Yolanda asegura que, desde muy corta edad, comienzan a drogarse con sustancias prohibidas, la más común es el cristal."Se drogan muy jovencitos, antes no se veía. Ahora ya cualquier niño de primaria, de sexto, ya anda drogado. No sé quien les venda la droga pero sí la consumen".Piden a las autoridades aumentar los rondines y llevar programas para evitar que los jóvenes caigan en el camino de la drogadicción.MEJZ*
