León, Guanajuato - Diez elementos de la Guardia Nacional lesionados fue el resultado del atentado ocurrido hace un mes en Celaya, donde fueron recibidos con un coche bomba que estaba abandonado en El Sauz Villaseñor.
Enrique García Jaramillo, general de Brigada del Estado Mayor, confirmó que de este atentado no resultó ninguna baja de elementos, sin embargo, dos compañeros de seguridad federal resultaron con lesiones irreversibles.
La pérdida de un brazo por parte de un elemento y la falta de audición de otro integrante de la Guardia Nacional les imposibilita para continuar en la GN desde la parte operativa, no obstante, continuarán laborando en la dependencia de seguridad federal desde lo administrativo.
“Cuando hay un alertamiento al 911 o una llamada de auxilio tanto policía municipal como Guardia Nacional acudimos, en este caso el equipo de GN estaba más cercana al punto y llegamos primero, por eso Guardia Nacional se convirtió en primer respondiente”, explicó.
El general de Brigada comentó que de acuerdo al proceso de investigación, se informó que el atentado estaba dirigido para los elementos de Policía Municipal, sin embargo, las investigaciones continúan.
Confirmó que de estos hechos delictivos hay un individuo detenido.
Refuerzo de protocolos
García Jaramillo expresó que más que modificar el protocolo de atención de este tipo de incidentes, donde hay un carro abandonado, en una zona alejada, debe atenderse con un trato especial.
“El protocolo dice que si hay un vehículo abandonado en un lugar aislado, debieron haber alertado a los compañeros”, dijo.
Dentro de los elementos de seguridad federal se cuenta con un escuadrón antibomba en Guanajuato que se suma a las acciones del perteneciente a la Fiscalía General Estado y el de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE).
El general Jaramillo aseguró que en la entidad han llegado a sumar hasta 10 mil elementos de seguridad federal, seis mil operativos y 4 mil administrativos.
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