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¿Desigualdad o falta de oferta? México gradúa más mujeres de las que emplea

En México, aunque más mujeres concluyen la universidad, menos de la mitad accede a empleo formal; especialistas atribuyen la brecha a cuidados, sesgos laborales y desigualdad salarial

Trabajo mujeres México: Se profesionalizan y no les dan empleo

Ciudad de México - Aunque las mujeres representan el 54.4 % de quienes concluyen estudios universitarios en México, menos de la mitad logra integrarse al mercado laboral formal tras graduarse.

En contraste, alrededor del 76 % de los hombres con educación universitaria sí consigue empleo formal, lo que evidencia una persistente desigualdad en el acceso al trabajo.

La brecha también se refleja dentro de las empresas, donde la representación femenina continúa siendo menor incluso con el mismo nivel académico, particularmente en espacios de toma de decisiones.

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Trabajo mujeres México: Se profesionalizan y no les dan empleo

Mujeres México | Stock

Ivonne López Vázquez, integrante de la organización Estimada Rebel, advierte que en muchas salas de juntas la proporción sigue siendo de tres mujeres por cada siete hombres.

“Esta sigue siendo una diferencia muy grande que impacta el ámbito laboral en todos los sentidos”, señala la especialista al analizar la desigualdad en el acceso a oportunidades profesionales.

La experta explica que diversos factores estructurales y culturales influyen en esta disparidad, entre ellos la carga de cuidados que recae mayoritariamente en mujeres.

En México, 19.6 millones de mujeres permanecen fuera del mercado laboral debido a tareas de cuidado, principalmente relacionadas con infancias y personas adultas mayores.

Además, las mujeres representan cerca del 80 % de jóvenes que no estudian ni trabajan, situación que en muchos casos también se vincula con responsabilidades domésticas.

Otro factor determinante es la rigidez del mercado laboral, donde persisten jornadas extensas, largos traslados y la reducción del trabajo remoto tras la pandemia.

“Entonces, no va a haber condiciones para que yo quiera integrarme a un trabajo formal”, explica López Vázquez al referirse a los obstáculos que enfrentan muchas mujeres.

“Me voy a ir más bien a la informalidad o a hacer freelance o incluso voy a tener una pausa laboral”, añade al describir alternativas ante condiciones laborales poco favorables.

A esta situación se suman sesgos en los procesos de contratación, particularmente el denominado sesgo de afinidad, que favorece la selección de perfiles similares al reclutador.

En contextos empresariales donde la mayoría de puestos directivos siguen ocupados por hombres, este fenómeno se reproduce con frecuencia en nuevas contrataciones.

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Dentro de los hogares también se mantiene una brecha salarial que condiciona decisiones familiares, especialmente cuando el ingreso masculino es mayor que el femenino.

“En el camino hay muchos factores que van dejando este porcentaje con esta diferencia en el acceso laboral”, explica la especialista sobre la persistencia del problema.

Las desigualdades también se profundizan por diferencias territoriales en el acceso a educación superior, lo que limita oportunidades laborales en diversas regiones del país.

Mientras en la Ciudad de México más de un tercio de las mujeres adultas tiene estudios universitarios, en estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas la proporción es mucho menor.

Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad indican que si México alcanzara la participación laboral femenina promedio de la OCDE, el crecimiento económico podría aumentar considerablemente.

Actualmente, la participación femenina en México ronda el 46 %, mientras que el promedio de los países de la OCDE alcanza aproximadamente el 67 %.

De lograrse ese nivel, el Producto Interno Bruto podría incrementarse en 6.9 billones de pesos para 2035, con la incorporación de millones de mujeres al mercado laboral.

Para lograrlo, especialistas consideran necesario modificar estructuras organizacionales y crear condiciones laborales más equitativas dentro de las empresas.

Uno de los mayores rezagos se encuentra en los niveles directivos corporativos, donde la presencia femenina sigue siendo significativamente reducida.

Según el estudio Women Matter MX de McKinsey, solo el 14 % de los puestos de mando medio y alto están ocupados por mujeres en empresas mexicanas.

Además, apenas una de cada diez direcciones corporativas es encabezada por una mujer, lo que refleja la limitada participación femenina en liderazgo empresarial.

“Hay muchísimo campo para modificar en el rango de las cuotas de género”, afirma López Vázquez al analizar posibles medidas para mejorar la representación femenina.

“El sesgo de afinidad inclina la promoción hacia los hombres”, advierte la especialista al señalar factores que dificultan el ascenso de mujeres a posiciones directivas.

Otro desafío persistente es la brecha salarial, que según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo se mantiene alrededor del 27 %.

Ante este panorama, se ha planteado una iniciativa para obligar a que todas las vacantes laborales publiquen el rango salarial correspondiente.

“Si esta ley pasa, sería una ayuda bárbara para saber cuál es el piso del sueldo al que podemos aspirar”, explica la especialista.

“Muchas veces nos preguntan expectativas económicas y las mujeres tenemos el sesgo de pedir menos”, añade al hablar de prácticas comunes en negociaciones salariales.

Estimada Rebel surgió precisamente como una iniciativa orientada a impulsar el desarrollo profesional de mujeres dentro del ámbito corporativo.

La organización fue fundada por Ivonne López Vázquez, quien durante más de dos décadas trabajó en corporativos y observó la escasa presencia femenina en espacios directivos.

Actualmente, la plataforma ofrece programas de mentoría profesional, enfocados en negociación salarial, cambios de industria y desarrollo de carrera.

Entre las propuestas para reducir la desigualdad destaca establecer licencias de maternidad y paternidad obligatorias con la misma duración.

Esta medida permitiría equilibrar las responsabilidades de cuidado entre hombres y mujeres, reduciendo los prejuicios asociados a la contratación femenina.

Otra estrategia consiste en evaluar currículums sin nombre, con el objetivo de evitar sesgos de género en procesos de selección laboral.

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Asimismo, especialistas consideran necesario transformar narrativas culturales que aún influyen en la percepción del trabajo femenino.

Una de ellas es la creencia de que, en periodos de escasez laboral, los hombres deberían tener prioridad para acceder a un empleo.

También persiste la idea de que cuando las madres trabajan, sus hijos se ven afectados, una percepción que aún comparten muchos mexicanos.

“Como sociedad necesitamos empezar a cuestionar estas narrativas que ya no corresponden a la realidad actual”, señala la especialista.

Finalmente, López Vázquez destaca la importancia de que las mujeres fortalezcan habilidades de negociación y confianza profesional.

“La confianza es una habilidad que se desarrolla, igual que aprender un idioma o usar inteligencia artificial”, afirma al hablar del crecimiento profesional.

La especialista concluye que cuantificar y comunicar el valor del trabajo dentro de una empresa puede contribuir a fortalecer el reconocimiento profesional.

“Si se comunica claramente el valor del trabajo, se genera un círculo virtuoso donde se consolida el espacio profesional y el aporte que cada persona realiza”, finaliza.