Últimas noticias

El fantasma de la depresión decembrina

Por estadística, diciembre es el mes en el que más personas caen en depresión o se agrava su caso; detrás del ponche y el atole caliente está la idea de soledad, abandono, aislamiento...
El fantasma de la depresión decembrina

Diciembre no es un mes: es un estado de ánimo.

El contraste de la felicidad viene con la tristeza, ansiedad, depresión e ideas suicidas.

Detrás del ponche y el atole caliente está la idea de soledad, abandono, aislamiento.

La psicóloga Alejandra González Vera, con experiencia de más de dos décadas, señaló que diciembre es un mes de contraste porque aún en personas alegres hay depresión “y no lo sabemos”.

“Diciembre es ese mes en donde la mayoría de las personas están contentas por el cierre de ciclos, ya sea laborales o familiares; hay reuniones, regalos, abrazos y mucha felicidad.

“Pero también hay soledad que no se puede ver a simple vista: recordamos a nuestros seres queridos que físicamente ya no se encuentran con nosotros, alguna ruptura amorosa aunque esta se hubiera llevado a cabo meses atrás; vienen a nosotros olas de nostalgia quizá por el propio ambiente ya que estamos tan felices que no queremos que esto cambie”.

Para la especialista otro factor que propicia depresión es el clima: días y tardes nubladas, el frío de la noche; algunas lluvias recurrentes que cambian el entorno emocional.

“Sabemos que las personas nos gusta más el frío que el calor, a menudo escuchamos aquí mismo en León que preferimos la temporada invernal a la de calor.

“Pero también es un hecho que no queremos pasar el frío solos, por eso buscamos a los amigos, a los familiares; por eso nos abrigamos y nos abrazamos para sentir la cercanía de los que amamos. Si no tenemos ese abrigo humano comienza la depresión, las ideas de soledad, de abatimiento del alma”.

González Vera comentó que la mayoría de sus pacientes suelen tener alguna especie de recaída en época de diciembre, y aunque se haya avanzado mucho el resto del año es en el último mes cuando se debe trabajar de manera diferente.

“Mis pacientes tienen esquemas de trabajo diferente en el mes de diciembre, se trabaja sobre todo la autoestima, junto con los familiares estamos atentos a cambios en la conducta como aislamiento, ansiedad, a veces la gente dice que no sirve para nada, o que estarían mejor sin ellas, o comentarios similares. Otros pierden el apetito y prefieren estar en cama sin salir, no se procuran y están emocionalmente desganados”.

Lo que la psicóloga señaló además es que la depresión puede llevar a otras ideas, como el suicidio.

Los datos del INEGI revelaron que hasta septiembre Guanajuato ocupaba el sexto lugar nacional en índice de suicidios por debajo de Chihuahua, Yucatán, Aguascalientes, Campeche y Colima, en ese orden.

Mientras que de acuerdo a los datos de la Secretaría de Salud en el Estado de Guanajuato, en la entidad se atendieron a cerca de 40 mil personas con situaciones relacionadas a la salud mental hasta diciembre.

De casi 30 mil personas atendidas, un promedio de 400 logran cometer suicidio. Las edades oscilan entre los 15 a 39 años y la mayoría son hombres en edad laboral o estudiantil.

El año pasado la Secretaría atendió a más de 45 mil 500 pacientes con temas relacionados con enfermedades mentales. De ellos 18 mil 585 fueron con conducta suicida.

La propia Secretaría reconoce que es diciembre un mes donde se prenden las alarmas amarillas ante el incremento de padecimientos como depresión y ansiedad; además de ideas que pueden orillar al suicidio.

Las causas principales son problemas familiares, amorosos, depresión, ansiedad, abuso de alcohol o drogas.

El sociólogo José Rubén Díaz Infante comentó que hay sectores de la población que se angustian con la llegada de diciembre.

“Diciembre significa una fuerte carga emocional en muchos sentidos para los seres humanos. No podemos estar aislados a las sensaciones de diciembre, ya sea de una manera de aceptación o rechazo.

“Hay algunas personas que se dejan llevar por el consumismo y regalar es una manera de decir ‘te fallé los 11 meses previos, quiero recompensar mi actitud’; pero eso no genera aceptación total, no se puede comprar emociones.

“Diciembre parece para algunos como un mes que solo está en la imaginación, tanta dicha, tanto amor se contrapone a la soledad de algunos, a la tristeza de otros: se quiere llenar vacíos con regalos”.

La pregunta expresa para ambos especialistas fue: “¿cómo contrarrestar las emociones?”, la respuesta fue casi similar.

La psicóloga expuso que lo mejor es aceptar sin prejuzgar, abrir su mente a lo que está pasando y no angustiarse por las reuniones, regalos o actividades que no se pueden controlar.

“Queremos tener todo en una zona de confort, pero hay que aceptar lo que pasa, apoyarnos en los familiares, en los amigos, platicar, sacar todo lo que nos molesta, convivir: diciembre es solo un mes como cualquier otro con 31 días”, dijo Alejandra González Vega.

Por su parte el sociólogo refirió que no es necesario dejarse llevar por una sociedad de consumo.

“Pensamos: si no doy regalos pensarán que no los quiero y deben ser regalos costosos para que puedan medir mi nivel de amor hacia ellos: pero no hay tontería más grande que esa.

“Debemos aceptarnos como somos, disfrutar el entorno, aceptar esos momentos tristes pero no estancarse en ellos, el invierno es una estación del año, diciembre es solo un mes que lo único que nos marca es un fin de ciclo y la oportunidad de comenzar otros”, finalizó.