México- La gastronomía mexicana es reconocida a nivel mundial por su riqueza y variedad de sabores, pero no todos los platillos gozan del mismo nivel de aceptación. Un claro ejemplo es la capirotada, un postre típico de Cuaresma que, aunque es un clásico en muchas familias, ha sido catalogado como uno de los peores platillos del mundo por el sitio especializado Taste Atlas.
¿Por qué la capirotada tiene mala fama?
Este peculiar postre a base de pan duro, jarabe de piloncillo, frutos secos e incluso ingredientes inesperados como queso y jitomate, ha generado opiniones encontradas tanto en México como en el extranjero. Según la calificación de Taste Atlas, la capirotada obtuvo 3.2 estrellas de 5, ubicándose como el cuarto peor platillo a nivel mundial y el segundo peor en México.
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Las estadísticas del sitio muestran lo dividida que está la opinión sobre este postre:
- 48% de las personas que lo probaron lo disfrutaron.
- 32% se mostraron indiferentes.
- 20% afirmaron que no les gustó en absoluto.
La principal razón de su impopularidad es su combinación de sabores y texturas, que pueden resultar extrañas para muchos paladares. Mientras que algunos lo consideran un manjar lleno de tradición, otros no pueden superar la mezcla de ingredientes dulces y salados en un mismo platillo.
El origen de la capirotada y su valor cultural

A pesar de su controvertida reputación, la capirotada tiene un significado especial en la cultura mexicana. Se trata de una receta de origen colonial que nació como una forma de aprovechar el pan duro, convirtiéndolo en un postre accesible y simbólico durante la Cuaresma.
En su versión más clásica, la capirotada se elabora con pan frito en manteca o mantequilla, bañado con jarabe de piloncillo y acompañado de pasas, nueces y queso. Sin embargo, dependiendo de la región, puede incluir ingredientes inesperados como jitomate, plátano o coco.
Es hasta la década de los 40 cuando se consideró oficialmente un platillo de vigilia; en los estados de Sinaloa, Sonora y Nuevo León, es un postre típico, aun cuando lo puedes encontrar ya en otros estados con diferente preparación e ingredientes.
¿Cómo hacer capirotada?
Ingredientes:
- 6-8 piezas de bolillo (o pan duro, como baguette, cortado en rebanadas)
- 2 conos de piloncillo (aproximadamente 250-300 g) o 2 tazas de azúcar morena
- 4 tazas de agua
- 2 ramas de canela
- 3 clavos de olor (opcional)
- 1 taza de queso fresco desmoronado (puede ser queso cotija o añejo, según prefieras)
- 1/2 taza de pasas
- 1/2 taza de cacahuates (o almendras, nueces o una mezcla)
- 1/2 taza de coco rallado (opcional)
- 1/4 taza de mantequilla (o aceite vegetal para freír el pan)
- Grageas de colores o chispas de chocolate (opcional, para decorar)
Instrucciones:
Prepara el jarabe de piloncillo:
- En una olla mediana, combina el agua, el piloncillo, las ramas de canela y los clavos de olor (si los usas). Lleva a ebullición a fuego medio, revolviendo ocasionalmente hasta que el piloncillo se disuelva por completo. Reduce el fuego y deja hervir a fuego lento unos 10 minutos para que los sabores se integren. Cuela el jarabe para quitar las especias y reserva.
Fríe el pan:
- Calienta la mantequilla o el aceite en una sartén grande a fuego medio. Fríe las rebanadas de pan por ambos lados hasta que estén doradas y crujientes (unos 2-3 minutos por lado). Escúrrelas en papel absorbente para quitar el exceso de grasa. Si prefieres una versión más ligera, puedes tostar el pan en el horno a 180°C (350°F) por 10-15 minutos.
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Arma la capirotada:
- En un refractario o cazuela profunda, coloca una capa de rebanadas de pan frito. Vierte una porción del jarabe de piloncillo sobre el pan para que se empape bien. Espolvorea encima un poco de queso desmoronado, pasas, cacahuates y coco rallado (si lo usas).
- Repite el proceso, formando capas de pan, jarabe y los ingredientes secos, hasta que llenes el refractario o uses todo el pan. Termina con una capa de queso y frutos secos para que se vea bonito.
Hornea (opcional):
- Precalienta el horno a 180°C (350°F). Cubre el refractario con papel aluminio y hornea por 20-25 minutos para que los sabores se mezclen y el queso se derrita un poco. Si prefieres una textura más suave y húmeda, puedes saltarte este paso y dejar que repose unos minutos antes de servir.
Sirve:
- Deja enfriar ligeramente y decora con grageas de colores o chispas de chocolate si quieres un toque festivo. Sirve tibia o a temperatura ambiente, ¡como más te guste!
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RC