Llegaron decenas de oficiales de la Guardia Revolucionaria Islámica para asesorar a los militares rusos en el uso de los drones kamikazes que Teherán vendió a Moscú en días recientes, mientras Estados Unidos asegura que han estado en Crimea ayudando a las fuerzas rusas a realizar ataques.
"Teherán ahora está directamente involucrada en el terreno y mediante el suministro de armas que están afectando a los civiles y la infraestructura civil en Ucrania", subrayó el portavoz de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby.
Los iraníes apostados en Crimea estarían ofreciendo soporte técnico y los rusos piloteaban los drones, cuyos ataques causaron daños significativos en la infraestructura ucraniana. En un principio, Rusia había enviado a su personal a Irán para que recibiera formación para el manejo de los drones.
Los instructores operan desde una base militar rusa en Crimea, donde se encuentran la mayoría de los aviones no tripulados. Estos drones fueron usados esta semana por fuerzas rusas para aterrorizar a la población civil ucraniana y destruir centrales eléctricas que dejaron sin suministro a millones de personas.
Las Naciones Unidas considera que los ataques deliberados contra objetivos civiles “podrían constituir crímenes de guerra” y cualquiera que participe de éstos serán juzgados. La Unión Europea cree que la venta de material bélico de Irán a Rusia viola las sanciones impuestas a nivel global por el incumplimiento del plan nuclear de Teherán.
El lunes se detectó la llegada a la península de Crimea de, al menos, 18 oficiales iraníes. Irán entregó el primer lote de drones en agosto. Entre ellos, los Shaheds, que son aviones no tripulados de un solo uso destinados a explotar y destruir objetivos, pero que tienen un alcance de más de mil 600 kilómetros.
al/n