Con visibles muestras de abandono, basura, polvo y humedad; la estación de ferrocarril quedó en el olvido y al parecer no hay propuestas de proyectos para su reactivación como espacio de convivencia
La antigua estación de ferrocarril, ubicada cerca del Parque Juárez, al sur de la ciudad de León; es un fantasma que habla de viejos tiempos y antiguas glorias.
Con visibles muestras de abandono, basura, polvo y humedad; la estación quedó en el olvido y al parecer no hay propuestas de proyectos para su reactivación como espacio de convivencia.
En otros estados, como Aguascalientes, hay proyectos consolidados en donde la temática ferroviaria se aprovechó como atractivo turístico.
Aquí en León, dicen las autoridades municipales de Turismo, que no hay dinero para un proyecto similar a la Plaza de las 3 Centurias; ni siquiera en pequeña escala.
Este 7 de noviembre se conmemora el Día del Ferrocarrilero y al menos durante los siglos XIX y XX fue una profesión como cualquiera otra en la ciudad.
En la monografía realizada por el Archivo Histórico “Llegar a ser”, consideraron en el marco social la inclusión de la población, grupos étnicos, educación, salud, deporte e infraestructura de acceso, con carretera, aeropuerto y ferrocarril.
La línea ferroviaria de León corresponde a la Ruta México-Ciudad Juárez. El tren, desde la noticia de su construcción, causó impacto entre los leoneses.
Hacia el año 1874, el Congreso de la Unión aprobó la construcción del ferrocarril y telégrafo de Ciudad de México hasta León, a través de Querétaro, Celaya, Salamanca, Irapuato, Guanajuato y Silao.
El texto “Llegar a ser” lo describe: “El 26 de noviembre de 1875, don Manuel García envió una carta al Presidente de la República, Sebastián Lerdo de Tejada, para solicitar la colocación de la primera piedra de la estación del nuevo ferrocarril. Lerdo de Tejada respondió que no podría asistir, pero trataría dicha petición con la empresa del ferrocarril”.
Pasaron siete años para que el 27 de julio de 1882 se inaugurara el servicio público del tranvía jalado por mulas que llegaba de la Plaza Principal a la estación del ferrocarril.
Al día siguiente, el 28 de julio de 1802, se inauguró el ferrocarril en León con la comunicación a México-Guadalajara y Ciudad Juárez.
Toribio Esquivel Obregón describió el hecho de la siguiente manera: "La inauguración del ferrocarril fue para León un motivo de fiestas como no las había habido nunca, por más que no fueron ni remotamente comparables con las que por igual motivo, hicieron después ciudades más ricas".
El libro “Llegar a ser” puntualiza: “La llegada del ferrocarril en 1882, facilitó la importación de maquinaria e insumos que ayudaron a la evolución de la curtiduría, la manufactura del calzado y el ramo textil, que sentaron la base económica de la ciudad”.
Industriales franceses trajeron métodos avanzados para curtir cueros para suelas, y la moda europea del Porfiriato hizo que en la ciudad se iniciara una nueva etapa en la industria de la piel y el calzado, con muchos productos importados de Francia”.
En 1884, León queda conectado por vía férrea con el Paso del Norte en solo dos días.
Otro dato señala que hacia 1909 la tienda “Las Tullerías” con motivo de su inauguración, patrocinó un desfile en la Calzada y otorgó un premio a los participantes.
Como la fama de la feria ya había trascendido y era muy visitada, se instaló en la estación de los ferrocarriles el famoso circo de Carl Hegenbeck”.
Pero no solo fue un sitio de encuentro durante la Feria de León, sino que también uno de los puntos estratégicos durante la Revolución.
“El General Villa retiró de su línea de batalla a 6 mil jinetes; los ordenó en una sola columna y con ellos marchó durante toda la noche del 22 de mayo hacia Silao, por el oriente de la ciudad de León, haciendo un rodeo para no ser vistos por las fuerzas obregonistas. El plan era tomar la plaza de Silao y destruir, además de las líneas telefónicas y telegráficas, las vías y los trenes constitucionalistas, y así evitar que Obregón recibiera parque o elementos que le llegarían a (la estación) La Trinidad para reforzarlo; luego de la destrucción atacarían a Obregón por la retaguardia”.
El mismo Álvaro Obregón (que después sería factor en la Guerra de los Cristeros) escapó herido y sin brazo utilizando las vías férreas de Guanajuato.
Pasada la Revolución, el servicio ferroviario era uno de los más socorridos, no solo por los leoneses sino por los visitantes.
En 1926, el Diputado Pascual J. Padilla envió un telegrama al Alcalde para informarle de un acuerdo con la Empresa de Ferrocarriles para que, durante las Fiestas de Enero en la ciudad, se establecieran cuotas especiales en los pasajes de primera y segunda clase que salieran de las principales ciudades de la República, para así, tener más concurrencia”.
“En 1941, el Comité Pro-Festejos de Aniversario de la Fundación de León, trabajó afanosamente para las fiestas que se celebraron del 18 al 23 de enero. El programa incluyó corridas de toros, juegos de béisbol y básquetbol, carreras de caballos, tapadas de gallos, verbenas populares, concursos de trajes infantiles, noche mexicana, un evento hípico y un desfile militar. Los Ferrocarriles Nacionales ofrecieron descuentos en sus pasajes y la Comisión de Alojamientos se preocupó de que no faltaran lugares para los visitantes, además de que los precios de éstos y de los alimentos fueran módicos”.
En el año de 1943, la estación del tren de León recibió a cerca de mil 453 refugiados procedentes de Polonia, y se establecieron en la Hacienda de Santa Rosa.
En 1959, León celebró el 383 aniversario de su fundación. De todas partes del país llegaron visitantes, aprovechan[1]do que las empresas de autobuses y del ferrocarril proporcionaron descuentos en los viajes que se realizaran a esta ciudad durante los días de fiesta.
La estación de tren cerró sus salidas a los pasajeros en el año de 1995 y con ella la historia de desarrollo del municipio de León. Era muy poco utilizada y según crónicas de la época “ya no interesaba a los leoneses porque había maneras más modernas de viajar”.
En diciembre de 1997 se otorgó la concesión sobre la Vía General de Comunicación Ferroviaria Pacífico-Norte a la empresa Ferrocarril Mexicano, S.A. de C.V. (Ferromex), hasta el año 2047. Por lo pronto ya transcurrieron 22 años.
La conservación de la estación corresponde a la empresa Ferromex debido a que los bienes concesionados tienen valor histórico, cultural o artístico y están registrados ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
La realidad es que nadie se hace cargo del inmueble, y ni hablar de proyectos que ni siquiera están contemplados en el Implan.
[gallery columns="1" size="large" ids="31580,31579,31578,31577,31576,31575,31574"]
*R