El Panteón de Santa Paula en Guanajuato capital no solo da asilo a la muerte. También alberga leyendas como la del Callejón de los Angelitos
Guanajuato, Guanajuato - El Panteón de Santa Paula en Guanajuato capital no solo da asilo a la muerte. También alberga historias, leyendas y costumbres funerarias como la del Callejón de los Angelitos.
El estruendo de los 'cuetes' era el anuncio de que el ataúd que avanzaba por esa calle
llevaba a un niño en su interior. Desde tiempo atrás, se les conoce como
angelitos.
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Las tumbas de los angelitos tienen dulces y juguetes.[/caption]
Era el Siglo XIX y ese era el callejón por donde las procesiones caminaban para llegar hasta el
cementerio inaugurado en 1861 y que fue el origen de
Las Momias de Guanajuato.
Jesús Antonio Borja Pérez, director de Cultura y Educación en Guanajuato, capital, describe a las procesiones que llevaban a los
angelitos hasta el lugar en donde descansarían eternamente.
Acompañando al cuerpo iba la familia, amigos. Pero también un ‘cuetero’, este señor tenía la encomienda de ir soltando 'cuetes' cada determinado momento para avisarle a la comunidad que iba a una procesión de angelitos, entonces salía la gente a acompañar a la procesión y por aquí llegaban al Panteón de Santa Paula" .
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Mientras la procesión avanzaba, los 'cuetes' tronaban uno tras otro.[/caption]
'La Recamarita' en el panteón
De ahí que, dentro del
Panteón de Santa Paula exista ´La Recamarita´, un espacio dedicado a esos
angelitos; mismo que todos los días se conserva con los colores y
folclore de la muerte.
Tenemos una costumbre sobre todo en las comunidades de poner flores artificiales para tener el ambiente de color de las flores o una representación de la tierra o de la madre naturaleza para nuestros fallecidos”, agrega Borja Pérez.
Este lugar desprende una esencia especial, pues más allá de las leyendas que albergan este campo santo,
'La Recamarita' es más triste que cualquier otro sitio del
cementerio.
El 1 de noviembre es tradición que la gente lleve
fruta y juguetes para los niños que no jugarán, ni comerán, pero que siempre estarán presentes en la memoria de sus seres queridos.
*rmt