Por Luis Alberto Martínez / León, Guanajuato - En este Día de las Madres, las voces cálidas de Sonia y Teresita nos envuelven con sus relatos de vida, impregnados de amor y sabiduría acumulada a lo largo de décadas.
Estas dos mujeres, con sus sonrisas serenas y miradas llenas de experiencias, no solo nos abren las puertas de su corazón, sino que también nos brindan preciosos consejos para las jóvenes madres que están dando sus primeros pasos en este viaje inolvidable llamado maternidad.Dejarse guiar por la experiencia, el consejo para las nuevas generaciones
Sonia Bautista es muy pulcra y ordenada, a sus 87 años se ve impecable, nació el 14 de marzo de 1937, es serena y le gustan los collares, tuvo 5 hijos, le sobreviven tres, quienes la procuran con regularidad.
En su juventud se dedicó al sector farmacéutico en la Ciudad de México, recuerda bien que es de Tampico, y desde hace 7 años que vive en León, los últimos tres en la Residencia Osler en jardines de Jerez. Llegó ahí luego de sufrir una crisis por caída en su casa, ubicada en un clúster es esta ciudad, la había comprado luego de jubilarse y mudarse de la Ciudad de México a León para estar más cerca de su hija Beatriz, quien tras la crisis, la convenció de residir en la casa hogar para no estar sola, pues era peligroso a su edad. Arturo y Rafael, hermanos de Beatriz, viven fuera, pero le llaman con regularidad y ocasionalmente le vienen a visitar en León, donde los recibe con todo el amor de una madre, les pregunta cómo están y se ofrece a ayudarles en lo que necesiten.
Platicar con ellos, abrazarlos, besarlos, preguntarles cómo están, cómo les va y sus movimientos que hacen, que si necesitan algo, o si necesitan que yo les saque el permiso de las personas con las que ellos tienen que trabajar, y sí nos hemos entendido en esa forma”.
Sonia Bautista / Madre de familia
Recuerda que a sus hijos nunca los regañó, pues era mejor aclararles lo que no comprendían. “No los regaño, no es cuestión de regañar, es cuestión de aclararles lo que no comprenden… tranquilitos, a ver cuál es tu tarea y qué es lo que tienes que aprender, una relación más que un regaño”, explica.
Con toda su experiencia como mamá, el consejo que le da a las más jóvenes es que se dejen guiar, que se acompañen por alguien que ya sabe, y así podrán cumplir su labor con mayor facilidad. “Yo les podría decir que para ser alguien necesitan en primer lugar una orientación con una persona que sepa lo que está haciendo, de ahí se aprende cómo va uno a caminar, y no da trabajo, porque ya está uno bien entrenado para hacer lo que le pongan”, aconsejó.Teresita recuerda con cariño a su mamá
La compañera de Sonia es Teresita Ontiveros. Nació en 1940 en esta ciudad, es apenas tres años menor y es madre de tres hijos, dos hombres y una mujer, que la visitan regularmente y que la llevan seguido a convivir con ella.
Está en la casa Osler desde hace 4 años debido a que padece Alzheimer grado 1, que dificulta la memoria. Le gustan las diademas, disfruta mucho de estar en el hogar y de cocinar, especialmente hornear pan, algo que aprendió de su mamá y que a la fecha no ha olvidado.A sus 84 años asegura que no se siente nada, pues aún puede hacer de todo, hasta bailar.
A mi mamá le gustaba cocinar mucho y ella fue la que me enseñó y me dio recetas, por ejemplo, guardaba todas las natas y hacía unos panes de nata tan sabrosos, con nueces… quedaban muy ricos”.
Teresita Ontiveros / Madre de familia
Siempre quiso ser mamá y cuando tuvo que elegir entre seguir ejerciendo su carrera de contaduría pública, y dedicarse al hogar, se decidió por el hogar, sus hijos y su esposo, algo que siempre disfrutó.
“En general todo me gustó (de ser mamá), porque como fui la segunda de mi casa me tocó cuidar de mis hermanos (...) para mí es muy bonito estar uno en su casa con su familia, pero claro que a veces la necesidad lo hace trabajar a uno y pues más, si uno estudió, pues aprovecharlo también”, recomienda. El día de las madres habitualmente no festeja más allá de un desayuno con sus hijos y convivencia con sus nietos, lo cual agradece y valora mucho, pero también recuerda cómo festejaba a su mamá. “Pues no, casi no porque no hacemos nada o a veces salimos a comer a algún lugar (...) Con mi mamá sí hacíamos porque éramos nueve hermanos y luego ahí vivía la familia de mi papá que eran cuatro personas, y nos juntábamos a hacerle pastel y festejar a mi mamá”. La Residencia Osler está en la Calle de las Gradenias #208 en la colonia Jardines de Jerez, es una casa hogar donde se atiende solo a 7 personas adultas mayores que realizan actividad física, cognitiva, lúdica, manualidad y sobre todo festejos de fechas importantes, como lo es este 10 de Mayo, Día de las Madres.MEJZ*