Desde que se acrecentó el conflicto ruso-ucraniano este año, distintos países comenzaron a sancionar económicamente al país ruso. Sin embargo, varias compañías internacionales también se unieron personalmente a la denuncia económica de Rusia.
Una de las primeras empresas en detener sus operaciones en el país ruso fue Ikea, el gigante sueco dedicado al mueble y hogar. La petrolera británica BP dejó el 19.75% de participación que tiene en el gigante ruso Rosneft.
BBC World News también dejó de emitir en Rusia, a pesar de haber visto un incremento en rating ante la desinformación sobre el conflicto en ese país; sin embargo, se aprobó una ley que prevé penas de prisión contra quien difunda “informaciones falsas” sobre el ejército, por lo que el gigante de noticiar se retiró de la federación.
Bloomberg News también debió retirarse por la misma causa. En el ámbito del entretenimiento, la red social Tiktok suspendió las publicaciones en vivo y otros videos de Rusia, para cumplir con la misma ley y proteger a sus empleados. Netflix también suspendió sus servicios, principalmente en protesta contra la invasión rusa.
Samsung, Apple y Microsoft suspendieron envíos y ventas y hasta llegaron a romper lazos por los temas geopolíticos que se desarrollan en Rusia. Las automotrices también protestaron: Volskwagen interrumpió sus exportaciones hacia Rusia mientras Toyota, además, detuvo sus producciones en el país por “perturbaciones en la cadena de suministro”.
Sin embargo, la mayor protesta viene de las empresas textiles. Prada suspendió sus ventas, Inditex suspendieron actividad en 502 tiendas rusas, Burberry suspendió pedidos en Rusia por “dificultades operativas”, H&M detuvo actividades en el país, Chanel suspendió negocios por la complejidad para hacer negocios, LVMH cerrará 124 boutiques en Rusia pero seguirá pagando los salarios de 3 mil 500 empleados, Kering cerró temporalmente sus tiendas y Richemont suspendió actividades.
Las sanciones económicas han provocado una caída del rublo, la moneda nacional rusa, y la retirada del mercado de inversores extranjeros, lo que podría acrecentar la inflación.
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