¡Estoy de vuelta! Les cuento, este tiempo no estuve perdido sino experimentado momentos de la pandemia del COVID-19, así como algunos segmentos sociales; pues hablar de la nueva normalidad y comprenderla más allá de un factor de impacto en la economía mundial y que atentó contra el posicionamiento de marcas, emprendimiento, así como a pequeñas y medianas empresas; en los estilos de vida, y sobre todo en una dinámica que va encaminada a crear en los estados nuevas leyes para el control y la regulación de la responsabilidad y compromiso de una sociedad masiva.
Así pues, hoy se vive con algo que, a pesar de ser conocido, no había estado tan latente en el comportamiento humano, LA INCERTIDUMBRE, si bien hemos observado cómo ni las figuras públicas o los representantes políticos comprenden los grados de importancia de la ola de la pandemia que llegó a nivel glocal, cabe mencionar que, a pesar de establecerse una dependencia de la información por fuentes confiables, con la idea de que son oficiales se descubrió que cada día cambia.
Lo anterior me llevó a comprender que la incertidumbre, a pesar de ser definida por los expertos como la falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, provocando una inquietud o ansiedad, y en algunas ocasiones, angustia; por tanto, a este nuevo entorno, se hacen presentes dos palabras mágicas: adaptación y fortaleza.
Es por esto que habría que entenderse que los cambios sociales han provocado nuevas necesidades, pues no solo se trata del cuidado de higiene y salud personal, sino de aprender a vivir con incertidumbre, ¡aceptarla!, pues hará más liviano el camino, y para lograrlo es preciso determinar objetivos particulares claros, así como planear actividades a corto plazo, con la idea de adaptarse a la demanda que sea solicitada, ya que no solo es el semáforo rojo declarado en México, sino las circunstancias que atentan contra la salud mental de los participantes en este estadio, y por tanto, resulta absurdo pretender aferrarse a nuestra idea original de vida, o a eso que algunos llaman proyecto.
Es así que se debe considerar ser flexibles y reconocer la fortaleza de todos los recursos internos con los que se cuentan, recuperar la confianza y adaptabilidad del conocimiento de la nueva forma, así como la capacidad de superar todo lo que se presente, pues de nada sirve ir contracorriente, o verse afectado por esta, sometidos y ahogados en una sombra llena de actitudes negativas, pesimistas y sin respuesta alguna, a todas nuestras preguntas.
Ha llegado el momento de observar cómo unos cuantos cambian su rumbo, así pues, se demostrará con el tiempo que no se debe vivir con resistencias al cambio, sino ser creadores de alternativas constructivas que amplíen los paradigmas, asumir riesgos, y no tener miedos, vivir en armonía y aplaudir al silencio, el cual fortalece la reflexión.
Ahora bien, ¿cómo has vivido la nueva normalidad? ¡Adelante!, es momento de comprender y permanecer alertas, recuerda que tienes todo el potencial para lograrlo, pues no todo es lo que parece.
*a