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El tren mata

El tren mata

Columna invitada: Noemí Magaña

Parece que nuestro actual presidente está dedicándose a fastidiar a la naturaleza; sus proyectos emblema resultan ser un caos ambiental que, de ejecutarse, traerán consecuencias negativas y en algunos casos irreversibles.

La refinería es un capricho que el titular del ejecutivo federal se dedica a defender a capa y espada, como si no existieran alternativas energéticas a los combustibles fósiles en pleno siglo XXI.

No bastaba con la refinería así que la reducida capacidad de análisis del presidente decidió que el Tren Maya era una opción increíble y viable para fortalecer el turismo y la actividad económica en el sureste del país.

Desde hace años existe entre nosotros el término “Desarrollo Sostenible”, que en términos generales engloba tres dimensiones como elementos básicos de análisis: económico, social y ambiental.

El presidente de México pensó que era una buena idea “pedir permiso a la madre tierra” para construir el tren maya, en un ritual que si bien puede ser considerado positivo en algunas culturas y creencias; técnica y jurídicamente carece de toda validez.

Rogelio Jiménez Pons, director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), aseguró en 2019 que el tren tendrá afectaciones ambientales, pero es un costo que el gobierno federal está dispuesto a aceptar a cambio del desarrollo económico de la zona. Y con esta mentalidad tan pobre es que quiso evitar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), misma que están obligados a presentar por ley.

La página oficial del proyecto, carente de información detallada, afirma que “El bienestar de las personas está en el centro del proyecto” pero cuando las comunidades indígenas detienen el proyecto por estar en desacuerdo con la destrucción ambiental, se les respondió “Se suben al tren o se los lleva”. Incongruencias, hipocresías y consultas a modo serán el sello de este sexenio.

120,000 millones de pesos nos costará el capricho presidencial. 120,000 millones de pesos destruir un ecosistema.

Pero esto va más allá de cualquier costo económico, la tragedia ambiental que traerá como consecuencia es previsible. El tren maya arrancó la construcción y aún no existe un documento dónde se haya realizado un análisis exacto de las repercusiones ambientales; aunque lo tuviera, Víctor Toledo, titular de la SEMARNAT se muestra convencido, o al menos coaccionado por el presidente para aceptar el Tren.

Especialistas en la materia han llegado a diagnósticos previos donde se señalan algunos de los efectos negativos ambientales que tendrían lugar con la construcción del tren, con casi 1,500 km de longitud:

Los animales no podrían cruzar de un lado a otro de la vía, esto significa que se rompe el ecosistema y los lazos existentes en él. Los ecosistemas tienen interdependencias que deben ser consideradas, los animales tienen funciones específicas a desarrollar en cada espacio, fracturar su movilidad significan otros problemas ambientales derivados de ello.

El ruido de la construcción y operación del tren afecta a especies que son altamente sensibles a las perturbaciones sonoras y vibraciones.

El turismo que detonará traerá consigo la creación de cientos de complejos turísticos que tendrán sus propios impactos ambientales. Hasta la fecha no existe un proyecto integral, se desconoce cómo detonará el crecimiento de la zona aledaña.

No existe certeza sobre la forma en que será movilizado, la energía que utilizará el tren es un misterio sin resolver.

Desgraciadamente las especies que están en peligro por el tren: no tienen voz y no votan. Por eso no le importan al presidente.

Aquí es donde necesitamos alzar la voz y el momento es ¡Ahora!, no por odio o venganzas ¡Si no por coraje y frustración!, el dolor que ocasiona saber que quien toma decisiones en este país es un ser que con tal de cumplir sus caprichos puede destruir un ecosistema entero.

¡No quiero tener que explicarle a la próxima generación que nos callamos, que nos rendimos, que lo dejamos pasar!, porque no está bien y no es justo.

Seamos la voz de quienes no la tienen.

#CancelaTrenMaya

#ElTrenMata