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Familias deciden entre el empleo o la educación

El próximo ciclo escolar pone a las familias en una encrucijada, entre trabajar y ayudar a los hijos a estudiar
Familias deciden entre el empleo o la educación

El próximo ciclo escolar pone a las familias en una encrucijada, entre trabajar y ayudar a los hijos a estudiar.

Conservar un empleo durante la declaración de la cuarentena y el inicio de la modalidad educativa a distancia fue un logro durante los cuatro primeros meses.

Algunas familias consultadas llegaron a considerar perder el empleo y enfocar sus esfuerzos a los estudios de los hijos; lo que significaría no solo una reducción en sus finanzas, sino que disminuiría la adquisición de calzado, vestidos, viajes, transporte entre otros círculos económicos que resultarían afectados.

En contraparte, mantener la atención en conservar los trabajos y destinar cierto tiempo a los estudios implicaría una desatención en la preparación de los estudiantes, que en un futuro podría incluso decidir sus profesiones.

En el ciclo escolar 2020-2021 hay familias que están entre la espada y la pared.

Óscar López Ochoa, platicó que al declarar el cierre de sectores económicos llegó a un acuerdo con la empresa para laborar desde casa. Compartía al mismo tiempo la única computadora con sus tres hijos.

Su esposa, Ana Luisa Gallardo, había iniciado una modesta papelería en la cochera de la casa. Al cerrar las escuelas también cerró el negocio.

En el mes de junio la empresa de Óscar no soportó las bajas ventas y lo despidieron. Reabrir la papelería era la única opción.

“De alguna manera los dos (como pareja) permanecemos en casa. Lo hablamos mucho como familia y optamos por apoyar el estudio de los niños aunque uno de ellos, el que está por terminar la secundaria, lo dejamos en escuela de paga y a los otros dos, uno que irá a quinto y otro pasará a tercero, los ubicamos en un plantel público. Yo estoy buscando una mejor oferta de trabajo”

“Es arriesgado pero estamos pensando en todos, en ellos en su formación y en nosotros en apoyar la economía del hogar. Son tiempos difíciles y tenemos que estar lo más seguros posibles, ya podremos corregir en el futuro”, dijo.

Alejandra Martínez es el único sustento en su casa. Tiene dos hijos en una escuela pública cerca de la fábrica en donde trabaja por ese motivo resultaba más sencillo dejarlos primero e irse a trabajar después, al final, salía y los recogía.

Con la pandemia ella conservó el empleo ya que se dedica al aseo de toda la fábrica, al reforzar las medidas sanitarias le demandó más tiempo mientras sus hijos permanecían en casa.

“Uno de mis hijos pasará a sexto de primaria, la otra a quinto; lo que hacía en el otro (ciclo escolar) era que los dejaba solos, luego llegaba a la casa como a eso de las 3 de la tarde y preparaba la comida. Al terminar trataba de conseguir las tareas que les habían dejado y era empezar con uno de ellos a las 5 y terminar a las 7 ó 7:30 de la tarde; luego con el otro. Terminaba a las 11 de la noche. Así todos estos meses hasta, bueno, las vacaciones que nunca fueron vacaciones”

A pesar de que inscribió a sus hijos en la escuela, pero de continuar el semáforo en rojo y no haber clases presenciales, Alejandra pensaría en que sus hijos tomaran un año de descanso.

“No es una decisión que resulte fácil de tomar. Hay noches en que no puedo dormir pero, ¿qué hago?, honestamente no puedo con las dos cargas, ellos están chicos, no creo que resientan mucho perder uno (ciclo escolar) y espera otro. De otra manera no podríamos sobrevivir”

José de Jesús Castillo sostiene a una familia de 5 integrantes, sus hijos van a la escuela pública y su mujer se dedica al hogar. Desde que comenzó la educación a distancia debe invertir más en papelería, internet, compraron una computadora de segunda mano y en ocasiones debe gastar en comprar tiempo aire que se termina en menos de 24 horas.

“Según dicen otra vez van a estar igual (en modelo de educación a distancia) y no, no puedo, no me alcanza, comemos mal, hay más presión, más gastos y mi esposa no puede salir a conseguir empleo porque luego quién los ayuda a estudiar, lo más seguro es que no estudien un año”.

De acuerdo a los datos del Instituto Municipal de Planeación hasta el 31 de marzo del 2020 estaban registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) un total de 397 mil 824 trabajadores, pero el 40% (159 mil 129) percibía solo 2 salarios o menos, y un 18 por ciento (71 mil 608) hasta cinco salarios mínimos.

Tras el cierre de sectores económicos y otros ajustes, en León se perdieron cerca de 16 mil empleos según cifras del propio IMSS.

El economista Rafael Alberto Guijosa Muniz señaló que el modelo educativo a distancia impactó en las familias al grado de poner en una balanza cuál sería su destino próximo.

“Hoy vemos que los sectores económicos están pasando momentos difíciles y se refleja en bajos salarios, cierre de empresas que afecta las familias, por otro lado la canasta básica aumentó, al igual que la gasolina y en algunas escuelas privadas no hay descuentos en colegiaturas que llegan a superar, en algunos casos, los 6 mil, 8 mil pesos”

“La pandemia vino a cambiar por completo los esquemas económicos, enfrentó a las familias a una realidad a la que no hubo tiempo de prepararse y la mayoría no tenía un ahorro en banco o caja de ahorro, no visualizó a futuro, vivía al día”, expresó.

Pero ante el eventual regreso a clase presencial hasta el mes de enero, la directora de la Facultad de Finanzas de la Universidad de León, Emma Canales, señaló que las familias deben aprender de los errores del ciclo escolar pasado y aprovechar las ventajas. Lo mismo aplica a la economía.

“Tengo un amigo en República Dominicana que se dedica a la venta de tintes. Cuando vio que la situación del COVID-19 estaba pasando en China me marcó a México para que le consiguiera alcohol porque se iba a dedicar a la venta de gel antibacterial. Tuvo la visión del empresario”.

“En muchas ocasiones no se vive al día por ser pobre o por ser rico, sino por falta de previsión; mucha gente utiliza mal sus tarjetas de crédito y se ve obligada a sacrificar muchas cosas para poder pagarlas, otros si salen a conseguir para comer ese mismo día, entonces hay dos realidades que pegaron más en la pandemia”

También añadió que hay que saber canalizar el dinero que entra a las arcas familiares, hacer gastos efectivos y por lo pronto invertir en lo necesario, como la educación.

“Hay que saber en dónde gastamos el dinero, eliminar gastos como comprar comida si se puede preparar en casa, en reutilizar el agua de la lavadora en el jardín, en apagar los focos”

“En ese sentido, lo que tenemos que agradecer en el área educativa al Coronavirus es que nos hizo hacer lo que teníamos que hacer desde hace muchos años, los maestros trabajan en línea, saben utilizar otras herramientas; las familias tienen que adaptarse y hacer cambios pero no es opción que los hijos pierdan sus estudios, sino saber cómo aprovechar tiempos y dinero” concluyó.

*LA