Barrón acude a la cita para enterrar a sus víctimas
Habitantes de la comunidad salmantina despiden a Estefanía, Pamela Rubí, Guadalupe, Eleuterio, José Guadalupe y Juana, acribillados frente a Telebachillerato
Gamaliel Reyes Ramírez
Vie 10 Jun 2022, 04:50
Compartir
El templo de Santiago Apóstol fue el testigo de la misa de los sueños estudiantiles que fueron truncados por la violencia que azota al estado de Guanajuato. Prácticamente toda la comunidad de Barrón, Salamanca, se reunió para despedir a las víctimas de la masacre.
Pasan de las 11 de la mañana del 9 de junio. Las miradas silenciosas rodean al recinto religioso custodiado por elementos de la Policía Municipal de Salamanca. En las banquitas del atrio, el murmullo de tres adultos de la tercera edad, revela que las dudas sobre el suceso permanecen.
Publicidad
-Yo me imagino que venían del salón (de clases) y luego venía Doña Juana y pos luego, luego-A mí se me hace que pasaron a un lado de la escuela (los culpables) porque se oían los carros muy lejos
Publicidad
-Sabe para donde irían. Yo estaba en mi casa, pero yo pienso que enseguidita siguieron los fregadazosLa vista de los presentes se dirige a la entrada. Es el féretro de Eustaquio, cuya carroza se detiene justo en la entrada del templo. Detrás de él llegan otros cuatro cuerpos. Una de las víctimas fue despedida dos horas antes.
Publicidad
En su mensaje, el padre Francisco reprocha que las balas también terminaron con los sueños de Estefanía (17 años), Pamela Rubí (17 años), Guadalupe (17 años), Eleuterio (17 años), José Guadalupe (18 años) y Juana (65 años).“Las ilusiones, los sueños de estos jóvenes y la señora se terminaron. Ahora están en la paz con Dios, donde no habrá llanto ni tristeza, ni enfermedad, ni sufrimiento”, dijo el sacerdote que ofició la misa del adiós.También reconoce que la paz es difícil de alcanzar cuando se vive en un estado en el que impera la violencia y la inseguridad.“Queremos que, sobre todo Dios, a ustedes hijas, hijos a esta comunidad de Barrón. A las familias de nuestros hermanos de verdad Dios les dé esa paz que necesitan que difícil es encontrar la paz ante estos hechos”.El silencio que refleja la angustia provocada por la violencia permanece, únicamente lo rompen los petardos de la despedida y el llanto inconsolable de toda la comunidad de Barrón que se reúne para decirles adiós.Antes de abandonar el templo, Eduardo, un estudiante del telebachillerato en que estudiaban las víctimas, relató que el sueño truncado de Estefanía era el de ser administradora de empresas.“No me decía mucho, me decía que ese era su gran sueño que le causaba bastante felicidad. El ser administradora de empresas. Ella apoyaba bastante a su familia. Ella trabajaba en la mañana y en la tarde se iba a estudiar”.Desde que ocurrió el suceso las escuelas de la comunidad han permanecido cerradas y el miedo impera en estudiantes y padres de familia.“Bastante tristeza, la verdad que ya se siente temor de salir de la preparatoria e ir por las calles y que te pase eso”, dice Eduardo.Barrón quedó vacía. Prácticamente todos sus habitantes se sumaron al cortejo fúnebre, rumbo al panteón de La Ordeña, un poblado vecino.Flores, coronas y otras ofrendas a quienes les arrebataron la vida se quedan en la comunidad, al igual que el temor y la impotencia.