Ayer, el alcalde de Celaya, Javier Mendoza, habló por primera vez en público de su hijo Guillermo, quien fue asesinado el 17 de agosto.
Esto ocurrió en el arranque de la pinta de fachadas de vivienda ‘Celaya Ponte Bonita’, en donde reiteró que seguirá trabajando por los celayenses y haciendo las cosas bien, pese a que eso le costó que se llevaran a su hijo.
“Hoy estoy aquí porque, platicaba con los hoteleros, quiero seguir trabajando, trabajar bien y hacer las cosas bien para Celaya. Es un compromiso que he asumido siempre y hoy lo reafirmo con todo mi corazón.
“Guardando un tributo a uno de mis hijos… hoy quiero decirle a él que está en el cielo, que su padre y su madre seguiremos trabajando por su casa que es Celaya y lo haremos con todo nuestro corazón. Aquí nací, aquí están dos de mis tres hijos… a uno se lo llevaron por hacer las cosas por Celaya y hacerlas bien… aquí estamos de frente ante ustedes con este compromiso”.
Reconoció que es mucho el trabajo y la responsabilidad en el cargo que ostenta, por lo que es necesario trabajar de manera conjunta entre la sociedad y el gobierno, pues no pueden ir por caminos separados, por lo que pidió hacer equipo y trabajar juntos por Celaya.
Reiteró la importancia que cada quien trabaje desde su trinchera para sacar adelante a Celaya que, reconoció, vive momentos difíciles. Pero sobre todo, dejar a un lado la comodidad de las críticas mientras se permanece con los brazos cruzados.
“Hoy nos toca vivir un momento histórico a ustedes y a nosotros, y tenemos que pagar nuestra colegiatura generacional, tenemos que trascender, ustedes como líderes de colonos, en donde algunos participan en las escuelas de sus hijos, otros en la iglesia. Todos debemos hacer la chamba, debemos ser protagonistas de este cambio al que aspiramos, queremos que las cosas cambien y tenemos que ser protagonistas”, concluyó.
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