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Incertidumbre sobre migrantes desaparecidos; en La Quemada nadie los conoce

El padre de uno de los conductores negó que fuera un secuestro, y dijo que su hijo seguía su camino a Saltillo con bien
Incertidumbre sobre migrantes desaparecidos; en La Quemada nadie los conoce

Nadie los vio partir. En la comunidad La Quemada, en el municipio de San Felipe, no se sabe nada de las personas que partieron, desde ahí, con destino a Saltillo y que fueron reportadas como desaparecidas por una empresa de transporte privado.

Son las 9 de la mañana del Jueves Santo. Un hombre de avanzada edad prepara la plaza principal para los eventos cuaresmales. Se acerca sigiloso cuando escucha la pregunta sobre las 23 personas que, un lunes antes, salieron de ahí con destino a la ciudad coahuilense. Pide anonimato.

“Mira, no son de aquí. Aquí nombraron a La Quemada, pero no son de aquí. Son de un rancho que se llama El Cubito. Son coyotes, pero, al parecer, las demás gentes no sabemos de dónde son. Es lo único que puedo decirle”.

En una tienda de abarrotes que se encuentra cerca de la hacienda que le da nombre a la comunidad, la persona que atiende solo sabe que el jardín del poblado es comúnmente utilizado como punto de partida para excursiones y otro tipo de traslados.

“Lo que pasa es que de aquí salen muchas gentes, pero se juntan de otros ranchos y de aquí salen las camionetas porque no entran a otros ranchos. Nosotros nos enteramos por lo mismo que están anunciando ahí en las redes sociales y en las noticias, pero realmente no sabemos”.

La comunidad El Cubito se encuentra a pocos minutos de La Quemada. De ahí son originarias algunas de las personas que viajaban rumbo a Saltillo con destino a Estados Unidos. Pero nadie sabe, con exactitud, cuántos.

Parece un pueblo fantasma. El silencio se rompe con el ladrido de un perro; atrás de él, una persona señala una casa en donde vive el papá de uno de los hombres que iban a bordo de una de las camionetas. Se le toca a su puerta y accede a una entrevista; también pide anonimato.

Negó que fuera un secuestro y dijo que su hijo seguía su camino a Saltillo con bien.

"Por mi hijo nadie se comunicó, nadie me pidió rescate, a lo mejor nada más fue un asalto. Pero a nosotros nadie nos había pedido ni un cinco. Él dice que todas las personas están bien y siguen el camino a su destino".

Pero ni la autoridad estaba segura de cuántos, de cómo, de quienes y de dónde. Mientras tanto, en El Cubito y La Quemada, las horas transcurrieron entre la confusión, las contradicciones y el desconocimiento.

MEJZ*