Ante el reciente incremento de casos de sarampión en México, particularmente en menores y adultos jóvenes no vacunados, es fundamental saber distinguir esta enfermedad de otros padecimientos virales como la varicela.
Aunque ambas comparten la aparición de erupciones en la piel, sus riesgos y formas de propagación son distintos.Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las últimas noticias directamente en tu celular
El sarampión, virus de alta propagación
El sarampión destaca por ser extremadamente contagioso. Se transmite por el aire al hablar, toser o estornudar, y el virus puede permanecer activo en el ambiente durante varias horas.
Entre los síntomas iniciales, antes del sarpullido, se presenta fiebre elevada, tos seca, congestión nasal y ojos irritados.
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Las manchas de Koplik, pequeños puntos blancos dentro de la boca, son característicos del sarampión y suelen aparecer antes de la erupción cutánea.
La erupción se manifiesta como manchas rojas y planas que comienzan en la cara y descienden gradualmente por todo el cuerpo.
La varicela llega con picazón y ampollas
Causada por el virus varicela-zóster, esta enfermedad suele iniciar con un malestar general y fiebre moderada.
A diferencia del sarampión, aquí aparecen vesículas o ampollas llenas de líquido que generan una picazón intensa. Estas evolucionan en etapas hasta formar costras.El contagio se transmite por contacto directo con las lesiones o fluidos respiratorios, aunque su permanencia en el aire es menor a la del sarampión.
Riesgos y complicaciones
El sarampión es considerablemente más peligroso, pudiendo derivar en cuadros graves de neumonía, encefalitis o infecciones de oído, especialmente en pacientes vulnerables.
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Por su parte, la varicela, aunque suele ser más leve, puede presentar complicaciones como infecciones bacterianas en la piel o neumonía en ciertos grupos de riesgo.
La prevención es la herramienta más efectiva. Mientras que el sarampión se combate con la vacuna triple viral (SRP) integrada en el esquema nacional, la varicela requiere de un esquema específico de dos dosis.
Mantener los registros de vacunación actualizados es vital para frenar la propagación de estos brotes.
MEJZ*
