Juan Miguel Alcántara Soria
Hace un año, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez comió con una treintena de empresarios leoneses, en el rancho El Malacate, de Enrique Aranda Flores. Ahí adelantó su lista de precandidatos a sucederlo: 3 mujeres (las alcaldesas de León e Irapuato y la entonces secretaria de gobierno,) y 3 hombres (los secretarios de Desarrollo Social, entonces, el de Salud, y un diputado, ex alcalde de León). Varios de éstos lo acompañaban. Pidió a los comensales que los cuestionaran, conocieran; e instruyó a aquellos que permanecieran luego de que él se retiró. No la propuso en un órgano de su partido, y menos la consultó con la militancia panista. Como Oliva -con Elías Villegas- impuso a Miguel Márquez, y éste al propio Diego Sinhue. El gobernador cree que va a poder imponer a su recién enrocada secretaria de Desarrollo Social, luego de que el titular anterior no levantó vuelo. Las circunstancias de Oliva y de Márquez, no son las del hoy gobernador, más desgastado día a día. Afecta derechos de senadores Bermúdez y Reynoso, aspirantes abiertos. Peor aun, afecta derechos de militantes a participar en las decisiones de elegir candidatos, en coalición o no.
Se apoya en su jefe de gabinete, y en el pareja de éste -subsecretario y aspirante a alcalde de León-, y su hermano, coordinador de comunicación del gobernador. Son “los ángeles de Charly”, quienes elaboran también las listas de candidatos a alcaldes, regidores, síndicos, diputados, senadores; las hicieron hace 3 años, las hacen hoy. El problema de las preferencias de éstos aventureros es su proyección facciosa. Atropellan a la militancia, a los estatutos del partido y a sus esencias democráticas. Desnivelan el piso que debe ser parejo, provocan heridas desatendidas. Dividen. Desmoralizan. ¡Fraguan la tormenta perfecta! Y agravan el riesgo de derrotas electorales en la próxima contienda, que tendrán un responsable principal: el gobernador. Y corresponsables: los dirigentes partidistas descastados; y masa militante que no exija sus derechos partidistas irrenunciables. Impactarán la elección nacional. Recién, empresarios los evaluaron y publicaron desplegado en AM de León del perfil de aptitudes y experiencias del candidato/a: El gobernador no entendió. ¡Saquen las manos del proceso que es de los panistas! Y panistas: ¡indignaos!
Los tiempos pasados del PAN eran mejores. El único instituto político donde en Asambleas y Convenciones nacionales o locales se vivía la democracia-método o procesal: se deliberaba, de inicio, si se participaba o no en la elección en puerta. De aprobarse, entonces discutía la militancia la plataforma que contenía un diagnóstico de los problemas sociales, económicos y políticos, ya fuera del municipio, del estado o del país, y las propuestas de solución. Luego de considerarse suficientemente enriquecida y discutida, se aprobaba. Al final, se presentaban los aspirantes a candidatos, y los votaban todos los asistentes. A nivel nacional sesionaban dos días enteros. Hoy en tres horas resuelven todo, sin deliberar, solo levantando la mano, borreguna.
Da pena ver a aspirantes a candidaturas -o a ser reelegidos-, hacerse visibles por todos los medios con la corcholata preferida (su cumpleaños con más de 1500 comensales, boato de la semana). Y también con el trío de aventureros, tomarse el auto-retrato y subirlo de inmediato al Facebook, para ostentarles su compromiso. Y a sus espaldas, apuñalarlos.
En Humanismo y Democracia en Acción (HYDEA) exigimos la semana pasada que los dirigentes partidistas no se promuevan a cargos de elección popular, ventajosos. El dirigente estatal se promueve en bardas para alcalde de Irapuato, no obstante que el gobernador negoció con la alcaldesa su reelección, a cambio de su apoyo a la preferida para gobernadora (empresarios de Coparmex y Canaco expresaron preferencias por el Secretario de Salud, Daniel Díaz, para alcalde).
Urge restaurar la democracia-método, empezando por la deliberación abierta, no subterránea. Promovamos candidatos honestos y capaces, si se quiere ser instrumento ciudadano. Para así poder lograr la democracia-meta, fin, o de contenidos económicos, políticos y sociales. O perderemos todos.
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