Las quejas vecinales por la contaminación excesiva del crematorio San Xavier tuvo eco en las autoridades.
Una brigada sanitaria acudió a las instalaciones del crematorio ubicado en el Polígono Industrial Jerez para verificar el funcionamiento e indagar las presuntas faltas en materia de riesgos sanitarios.
Ante las denuncias de vecinos del Fraccionamiento Alba Azul por las constantes emisiones de humo y olores penetrantes desde el horno de cremación, la Dirección General de Protección Contra Riesgos Sanitarios, en coordinación con instancias estatales y municipales acudieron a verificar.
La primera visita de las autoridades sanitarias ocurrió la noche del martes 26 de enero, pero no se encontraba ningún empleado presente que permitiera el acceso, así lo comentó el secretario de Salud de Guanajuato, Daniel Díaz Martínez, quien informó que tras la denuncia pública acudió el personal de la Jurisdicción Sanitaria No. VII para realizar una inspección del lugar.
"Yo creo que después de esta denuncia que hizo la ciudadanía a los medios de comunicación cerraron sus actividades, nosotros ayer hicimos, junto con el Municipio, un equipo de verificadores y estaba cerrado. Para cuando lleguen los responsables haremos la verificación de seguimiento junto con el Municipio para que se apeguen a la normatividad y no haya afectación también a las personas que hayan podido contratar el servicio con esta empresa (...) si se tiene que implementar alguna sanción, se tendrá que hacer", mencionó Diaz Martínez en entrevista con la televisora estatal.
Para la mañana de este miércoles 27 los primeros en llegar fueron elementos de Bomberos de León para dejar una notificación.
Posteriormente, a las minutos antes de las 11 de la mañana arribaron funcionarios de la Secretaría de Salud estatal y de las direcciones de Medio Ambiente y la de Salud Municipal.
La revisión del personal sanitario del estado demoró más de tres horas.
Los servidores públicos se marcharon sin clausurar el crematorio, que continuó operando, con la única diferencia que el personal encargado de incinerar los cuerpos se vio obligado a usar overoles desechables.
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