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Diles que no me maten: una danza alrededor de la hoguera en León

La presentación de Diles que no me maten en León fue una especie de homenaje a la historia de la música y la humanidad
Diles que no me maten: una danza alrededor de la hoguera en León
León, Guanajuato - Gracias a la Ley General de Control de Tabaco que entró en vigor a principios de este año, la atmósfera de El Callejón dejó de ser una densa nube de humo de diversas sustancias y se convirtió en algo diferente. Ahora, al entrar al cuarto de fondo del foro más alternativo de la ciudad, lo que te espera es un ambiente sofocante y oscuro que mezcla el olor a cerveza agria con el sudor de decenas de melómanos ensimismados. Quizás se preguntarán entonces por qué un centenar de personas se dio cita este viernes en ese lugar para malgastar cinco horas de sus vidas, pero esa sería la pregunta equivocada. La cuestión correcta sería: ¿cómo no asistir a un ritual tan místico y visceral que logra envolverte en una marisma de emociones, que expone tu corazón a campo abierto y que te vuelve, de pronto y sin darte cuenta, libre?

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No es para menos. La presentación de Diles que no me maten en León fue una especie de homenaje a la historia de la música y la humanidad, desde que los hombres de las cavernas ya se reunían a danzar alrededor de un fuego sagrado con el simple y llano objetivo de sanar su alma. Hoy, miles de años después, ese mismo ritual se repite ya no en una caverna, sino en un cuarto oscuro en medio de una ciudad industrial, pero el efecto sigue siendo el mismo. A través de acordes calmados, tonos contemplativos y una voz tan triste como verdadera, la banda de la Ciudad de México supo transportar a los presentes a otra dimensión, una donde los sentimientos afloran, las lágrimas se celebran y el amor se desborda. Pasando por la historia de sus tres discos, Diles que no me maten llevó a sus fanáticos a un viaje sonoro peculiar que definitivamente no es para todos. Flotando entre los límites del shoegaze y el post rock, la música exige del espectador un compromiso total, una entrega absoluta a las ondas y las vibraciones para que estas logren despegar por un segundo tus pies del suelo. Esto se logró la noche del viernes gracias a las interpretaciones de los cinco músicos en escena, liderados por el vocalista Jonás, quién afirmó que dieron para el público leonés una de las mejores versiones de 'Quién es nosotros', al punto de que se vieron obligados a repetir ese tema para cerrar el recital.
 
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  Antes, canciones como 'Radio Sonora Edit', 'Pajaritos y Derrumbes' o 'La Forma del Esqueleto' ya habían logrado inducir un delirio colectivo entre la mayoría del público. Sin embargo, entre lo mágico de la noche, destaca también un grupo de personas que se ubicaron en la parte trasera del recinto y que no dejaban de platicar y reír durante las canciones, y que llegaron hasta a insultar a la banda sin ningún tipo de respeto ni consideración por la experiencia del resto de los presentes. Pero lejos de arruinar el concierto, esto quizás sea una metáfora de lo que es el nuevo rock mexicano: alejado de la radio y los medios masivos, acorralado en pequeños recintos con algunos cientos de desadaptados escuchando a las mejores bandas del país; bandas que se encuentran al margen del gran público, ese al que simplemente no le interesa experimentar con nuevas experiencias sonoras.

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Al final, este es también un reflejo del México contemporáneo: un alud de emociones rodeado de violencia sinsentido, y es lo mismo que Diles que no me maten transmite con su música. Entonces solo queda agradecer por haber estado presentes, por la experiencia extrasensorial y por haber sanado el alma en la danza alrededor de la hoguera que a nosotros nos tocó vivir. JRP